Los servicios de agua y la política

por Emiliano Rodríguez Briceño
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Cuando las autoridades electorales ya emitieron todos sus dictámenes y se vienen las tomas de posesión, las organizaciones, organizadas o no, los grupos partidarios o sin partido y los particulares que suponen que tienen algo que decir, llenan el espacio de propuestas, ideas y leyes que enarbolan como la panacea que permitirá la solución de problemas nuevos y antiguos, desde las comisiones del parlamento nacional hasta el más pequeño municipio. Hay de todo, quienes quieren un mundo nuevo, quienes quieren cambiar el actual, quienes, más modestos, solo quieren mejorarlo y quienes, los más, solo quieren su moche o su migaja de poder.

Todos en torno del poder político, desde el del primer mandatario hasta el del regidor más cercano. El panorama me hace reflexionar lo curioso que resulta que en algunos casos queramos o pretendamos que la política no se meta en ciertos aspectos, a pesar de estas actitudes, sobre todo si se refieren a aspectos que dependen casi completamente de la voluntad política ejercida a lo ancho de todo su espectro de actuación.

Metido en la dinámica de los operadores de servicios de agua y saneamiento, desde la ANOAPA, surgida y fomentada por la autoridad federal, hasta la actual ANEAS, he asistido a un incontable número de reuniones locales, regionales y nacionales a la que concurren todo tipo de directivos, técnicos, administradores y un amplio rango de autoridades municipales, estatales y federales. Un tema recurrente una y otra vez, es la propuesta, petición y a veces, exigencia de que la forma de mejorar la operación de los servicios pasa por la “despolitización” de las decisiones, de reprimir la injerencia de los actores políticos y de mantener los servicios como un ámbito en el que deben prevalecer los criterios técnicos y de eficiencia administrativa. Y en muchos diagnósticos y documentos de diferentes niveles se han asentado estos criterios, demandando en muchos casos la aplicación de una “ciudadanización” de consejos y dejar muchas decisiones fuera del ámbito político o de autoridades. Curioso, porque el primer requisito para ser votar o ser votado, para ocupar un cargo o puesto político, es precisamente ser ciudadano en pleno uso de sus facultades, característica que no se pierde por ser parte del gobierno en cualquier nivel.

Los servicios públicos, aunque su objetivo final, es el individuo o la familia, no existen para un individuo o familia aislados de la sociedad sin contacto con otros individuos. Los servicios públicos surgen con las necesidades de la “polis”. Su origen es la “polis” y surgen como parte de la administración de la “polis”. Son y serán siempre de naturaleza política. En nuestro país, necesariamente son parte de la administración central o descentralizada municipal. Aun cuando sean servicios concesionados a particulares, su responsabilidad primera corresponde a los municipios o caerán necesariamente en la inconstitucionalidad, aunque no nos guste y la palabra nos cause escozor.

La política es inherente a los servicios públicos. Los budistas dicen que el sufrimiento es inherente al ser humano, pero tiene causas, pueden identificarse y pueden erradicarse para ejercer nuestro derecho a la felicidad. De la misma manera, la política tiene cauces y debe orientarse hacia el bien de la sociedad y trabajar en pro de servicios de calidad para la sociedad.

Y el trabajo político es indispensable para un buen desarrollo de los servicios. El trabajo político, como la voluntad política van en primer lugar para poder hacer que las leyes se respeten y se generen políticas públicas que favorezcan la existencia de servicios públicos eficientes y de calidad para la población.

Prácticamente en todos los estados existen leyes de agua que determinan la forma de prestar los servicios de agua y saneamiento. Estas leyes establecen que los servicios deben ser autosuficientes. Determinan que los servicios deben ser cubiertos por todos los usuarios sin excepciones. Que las tarifas deben ser suficientes para operar, administrar y conservar la infraestructura y que deben generarse excedentes para el crecimiento y la atención de emergencias. Que los servicios deben ser medidos, etc. ¿Se cumplen?

Anualmente los congresos estatales, cuando anualmente se emiten o se actualizan tarifas, aprueban leyes de ingreso municipales con tarifas sin atender las propuestas de los propios municipios, con tarifas que saben que no alcanzarán a cubrir las necesidades de los servicios, atendiendo a criterios políticos. En las campañas políticas se hacen propuestas para no pagar el agua, claro, si están en lo oposición.

Las leyes se promulgaron sin un trabajo político y no existe una voluntad política desde el más alto nivel o los niveles estatales para que las leyes se cumplan y las leyes mismas no tienen la fuerza política para ser cumplidas por los propios congresos que las promulgaron.

Y todos estos aspectos deben ser objeto de un profunda y honesta reflexión, debemos entender que no hay soluciones fáciles ni universales aplicables para todo el país, ni siquiera en algunos casos a todo un estado.

Es evidente que no todos los servicios pueden ser financiables únicamente por tarifas y que no existe un sistema de atención previsto ni vía la federación ni vía los estados. Se han hecho intentos incompletos y no sistematizados en algunos casos.

El marco constitucional limita la posibilidad de una corresponsabilidad efectiva y regulable para establecer políticas sanas de actuación de los actores que podrían desempeñar roles que le están vetados y que con comodidad permiten dejar pasar las cosas sin atenderlas. Los tiempos administrativos limitan las posibilidades de planes de mediano y largo plazo.

En otro artículo he escrito sobre la valoración de los servicios por parte de la población en general, que no lo percibe como un problema urgente de solucionar. Ante esto, la autoridad política difícilmente generará la voluntad de solucionar lo que para la gente no es un problema. Si no es un problema para la gente, políticamente no existe el problema.

No, creo que no podemos sustraer los servicios del ámbito político para encontrar su solución. Es necesario impactar la voluntad política y venderles los beneficios de prestar un buen servicio, para tener el apoyo que se requiere. ¿Solos? No necesariamente. Se debe generar una opinión y hacer entender que el cumplimiento del derecho humano al agua pasa necesariamente por los servicios institucionales y que la voluntad política del más alto nivel en cada caso, es indispensable para aplicar leyes y políticas públicas adecuadas. Y es necesario un trabajo político serio, honesto y previo, para que las leyes que puedan dar sustento a las soluciones sean aceptadas y aplicadas verdaderamente.

Y permítanme ser humildemente honesto. Cuando mejores resultados he conseguido ha sido por tener el apoyo de la voluntad política. Cuando el presidente del consejo era un político que atendía los aspectos políticos y me dejaba la dirección del organismo operador y la solución de todos los aspectos técnicos y administrativos del sistema. No se cuantos directores o políticos hayan sido nombrados exclusivamente por su capacidad y sin relación alguna con quien tiene la facultad de nombrarlos. Ojalá sean muchos y cada vez más. Me ha tocado escuchar – Qué chiste. ¡Tenías todo el apoyo del gobernador! – ¡El presidente municipal siempre les apoyó! – Desde que me inicié en aspectos de agua y servicios, hace 50 años, he pasado de jefe de departamento, Residente General, Subdirector, Vocal Ejecutivo, Director General hasta Subdirector General de CONAGUA y me gustaría pensar que en parte lo ha definido mi capacidad, pero lo cierto es que me han ligado lazos de amistad con quien me ha seleccionado. Sin eso ¿hubiera estado en esos puestos? ¿Basta en nuestro medio la pura capacidad personal? Me gustaría tener la certeza de que es así.

Mientras tanto, tratemos de orientar la voluntad política para mejorar los servicios de agua y saneamiento en bien de los mexicanos.

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3 comentarios

Mario Buenfil 3 octubre, 2021 - 3:34 pm

Excelente. Gracias por sus reflexiones.

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jorge pinedo rivera 7 octubre, 2021 - 10:31 am

Leí el artículo previo a este y el actual sobre la dimensión política, y los dos me parecieron muy interesantes. Este último me recordó la frase de mi asesor Filosófico Lic. Francisco Olvera: “el problema de México es político” ¿Llegará a tener arreglo? En fin creo que depende de todos, cada quien haciendo desde su trinchera lo que debe.

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martha Elvia Fernandez Lopez 7 octubre, 2021 - 3:40 pm

excelente muy importante esto,,,

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