ANÁLISIS DE DATOS

Una herramienta para la alta dirección de un Organismo Operador

CP Salvador Medrano Argote

Las actividades diarias de los Organismos Operadores, van generando datos de todo tipo en cada uno de los procesos del ciclo urbano del agua: Extracción, potabilización, conducción, distribución, consumo, alcantarillado, tratamiento, reúso o disposición final, al igual que en todos sus procesos comerciales, administrativos, financieros, etc.

La cantidad de datos que se producen es impresionante y de todo tipo, solo por mencionar algunos: cantidad de fuentes de abastecimiento, m3 producidos por día, mes, l/p/s, m3 potabilizados, kw consumidos, kg gas cloro consumidos, fugas reportadas y reparadas, tomas por tipo de usuarios, tomas con medidor o sin medidor, tipo de medidor, antigüedad del medidor, m3 facturados, monto cobrado, tarifa media, lecturas tomadas, cantidad de personal (por área, por proceso, etc.), personal de sindicalizado, de confianza, cantidad de vehículos, litros de gasolina, litros de gas, artículos comprados y consumidos, licitaciones, cotizaciones, proveedores, usuarios, bienes muebles e inmuebles, títulos de concesión, inversión de excedentes de tesorería, recursos federales, por mes, por año, etc.; los cuales,  se generan de manera vertiginosa y muchas veces pasan desapercibidos para la alta dirección, ante la falta de análisis de los mismos.

Para que un dato tenga sentido, que tenga utilidad, debe recorrer un largo camino y el primer paso es obtenerlos de manera metódica, constante y confiable, se requiere que se reporten periódicamente y hasta ese momento, no son un medio para evaluar el desempeño de una actividad, programa o proceso, es difícil establecer los logros, ya que sólo se conoce el estado actual de la actividad que le dio origen.

Cuando pretendemos mostrar los resultados de una actividad, programa o proceso, se requiere contar con los datos iniciales y actuales, para poder realizar una comparación y facilitar la interpretación de los mismos y convertirse en información confiable.

Los datos van evolucionando, cuando se relacionan con otros datos o variables y se enmarcan en un contexto, a fin de poder analizar e interpretar los resultados alcanzados en un periodo, dan lugar a los indicadores. “Un indicador debe representar la relación entre dos o más variables. Un número no es un indicador” (Coneval).

Así entonces, para poder evaluar la gestión de un Organismo Operador, se deben establecer objetivos específicos y definir uno o varios indicadores para cada uno de ellos, los cuales nos permitirán evaluar cómo vamos avanzando en su consecución.

En el subsector del agua y en especial para los Organismos Operadores, existen indicadores que se han creado a través del tiempo, los más conocidos y utilizados son:

  • Eficiencia física
  • Agua no contabilizada
  • Eficiencia Comercial
  • Eficiencia global
  • Empleados por cada 1000 tomas
  • Índice energético
  • Etc.

Asimismo, con los datos obtenidos, se generan estadísticas típicas de diversas áreas o procesos, tales como:

  • Estadísticas de consumo o comerciales (Facturación y volumen facturado por tipo de usuario, por giro, por zona, por sector, etc.)
  • Estadísticas de producción (Volumen producido por pozo, por batería o acueducto, volumen potabilizado, etc.)
  • Estadísticas de atención al público (Quejas recibidas por falta de agua, por contaminaciones, por consumos altos, por fugas, etc.)
  • Etc.

En muchos Organismos Operadores, estos datos no siempre son generados con precisión, más bien los datos, si se utilizan, son estimados por diversas razones, entre otras:  Por no contar con micro y macromedición al 100%, por falta de un buen software comercial, por falta de un call center, por falta de personal, etc. Solamente en algunos Organismos Operadores, se obtiene la información de forma metódica, constante y confiable, destinando recursos económicos, materiales y humanos para esa actividad.

Cuando interpretamos estos indicadores, ciertamente nos muestran el estado en que se encuentra el Organismo Operador, en lo que evalúe cada uno de ellos, sin embargo, también es de muchísima utilidad, trabajar en otro tipo de información como la siguiente:

  1. Gráficos de datos relacionados
  2. Indicadores de impacto.

Ambos nos muestran a través del tiempo, el comportamiento que han tenido.

  1. Gráficos de datos relacionados

La información debe generarse día a día de manera ordenada y consistente, para utilizarla de manera periódica y poder acumular información confiable a través de los años, es un tesoro invaluable, y con el uso apropiado, pueden convertirse en una herramienta de evaluación para la alta dirección, al mostrar la eficacia de las políticas implementadas por la alta dirección, a través del tiempo.

Pudiéramos llamarlos correlaciones, ya que la correlación es la “medida de la tendencia de la evolución de dos variables” (RAE), como no será necesario calcular el índice de correlación, solo lo llamaremos “Gráficos de datos relacionados”.

Estos gráficos muestran el comportamiento en el tiempo de dos o más variables o datos, en dos o tres ejes, (la herramienta Excel es muy útil en este caso), y cuando se tiene un historial importante, se puede apreciar con facilidad como han evolucionado las variables que se grafican, evaluando así las políticas implementadas a través del tiempo o la necesidad de cambiar las estrategias, para cambiar el rumbo de los resultados.

A continuación, se muestran algunos datos relacionados, que son de mucha utilidad para la alta dirección de los Organismo Operadores:

  • M3 producidos con M3 facturados.
  • M3 producidos con KW consumidos.
  • M3 producidos con Kilos de gas cloro consumidos
  • Costo EE con KW consumidos
  • Vehículos a gasolina con Litros de gasolina consumidos
  • Vehículos a gas con Litros de gas consumidos
  • Monto pagado por gasolina con Litros consumidos de gasolina
  • Monto pagado por gas con Litros consumidos de gas
  • Fugas reparadas con Metros de tubería
  • M3 producidos con Número de tomas, global o por tipo de servicio
  • M3 facturados con Número de tomas, global o por tipo de servicio
  • Total de tomas con Tomas con micromedidor
  • Total de tomas con Tomas con micromedidor > 5 años
  • Total de tomas con Tomas sin medidor
  • Monto facturado por toma con medidor con Monto facturado por toma sin medidor
  • Monto facturado con Monto cobrado
  • Total de tomas con Total de personal
  • Rendimientos de tesorería con Cetes o TIIE
  • Total sueldos y salarios con Total prestaciones
  • Total de inversión en infraestructura con Recursos federales, estatales y municipales.
  • Tarifa media nominal con Tarifa media deflactada, global o por tipo de usuario
  • Costo medio nominal con Costo medio deflactado, global o de producción
  • Tarifa media nominal con Costo medio nominal
  • Tarifa media deflactada con Costo medio deflactado
  • Tarifa media con INPC
  • Etc.

Algunos datos tienen ciertas particularidades, sin embargo, la forma de armar estos gráficos relacionados, en general, es la siguiente:

  1. Se obtiene la tabla de los datos que se quieren mostrar en la gráfica, mientras más periodos se tengan de información, mostrarán mejor la evolución de los mismos, para el mes de inicio o línea base, es recomendable obtener los datos históricos más antiguos que se dispongan.
  2. Se genera la gráfica con dos ejes o con tres.
  3. Al calce de la gráfica, deberá darse una breve explicación del comportamiento de los datos, las políticas establecidas y mencionar las justificaciones o los aciertos, según los resultados mostrados.

A continuación, se muestra un ejemplo para mayor comprensión:

TARIFA MEDIA NOMINAL Y DEFLACTADA.

Supuesto: El Organismo Operador incrementa su tarifa media en un 4% anual que se aplica desde el mes de enero al mes de diciembre de cada año.

Datos:

INPC (Se presenta solo a dos decimales por motivos de espacio)

Tarifa media nominal

Factor para deflactar Tarifa media nominal

Tarifa media deflactada

Si tomamos los datos de la tarifa media nominal y la tarifa media deflactada, de acuerdo a los datos anteriores, dan como resultado la siguiente gráfica:

Si además a los datos anteriores, incrementáramos los datos del INPC, resultaría una gráfica como la siguiente:

Interpretación. La primera gráfica nos muestra que, en este ejemplo, a pesar que el Organismo Operador incrementa su tarifa un 4% anual, al deflactar la tarifa con el INPC, prácticamente se mantiene en el mismo nivel, esto significa que, para efectos reales, no se ha incrementado la tarifa en 10 años, lo cual seguramente nos ha llevado poco a poco a la descapitalización, ya que los costos, normalmente superan el INPC.

La segunda gráfica nos muestra con mayor claridad la razón por la que, para efectos reales, no se ha incrementado la tarifa en 10 años, al incluir el dato del INPC, la diferencia entre la tarifa media nominal y la tarifa media deflactada, es equivalente al crecimiento del INPC.

Si, además, realizáramos el ejercicio de graficar el Costo medio nominal y Costo medio deflactado, podríamos apreciar en qué medida se han incrementados o disminuidos nuestros costos en términos reales a través del tiempo, y entonces podremos graficar la Tarifa media deflactada con el Costo medio deflactado, apreciando finalmente si el Organismo Operador, está en el camino correcto hacia la sostenibilidad.

Como una acción inmediata, deberán de analizarse aquellos conceptos de gastos y costos que sean de mayor impacto y cuyo control pudiera estar en manos del Organismo Operador, traducido en eficiencias, tales como:

  • Energía eléctrica. Se debe revisar la eficiencia electromecánica de todas las instalaciones y tomar las medidas necesarias para reducir el consumo, tales como, instalación de capacitores, cambio de equipos, cambio en los horarios de operación, etc.
  • Sueldos y prestaciones. Se debe revisar el impacto de cada prestación, se debe analizar la productividad del personal, se debe revisar la pertinencia del tiempo extra, etc.
  • Materiales y suministros. Se debe revisar el esquema de adquisiciones, para obtener mejores precios a través de licitaciones, se debe revisar el rendimiento de combustibles, e debe revisar la pertinencia de consumibles, etc.

En mi publicación anterior “Contabilidad de costos e inflación”, podrán ver como determinar la inflación de costos y gastos.

  • Indicadores de impacto.

Como ya lo comentamos, “Un indicador debe representar la relación entre dos o más variables. Un número no es un indicador” (Coneval), de tal forma que cuando hablamos de un indicador tradicional como la Eficiencia comercial, estamos haciendo referencia a el porcentaje del monto facturado que ha sido cobrado en un periodo determinado.

Sin embargo, también podemos evaluar al Organismo Operador desde otra óptica, podemos hablar entonces de Indicadores de impacto, los cuales representan el cambio esperado de una situación determinada (para este caso, la eficiencia comercial), una vez que se llevan a cabo políticas y estrategias. Podemos medir en períodos de mediano o largo plazo, debido a que se requiere un lapso, para que se pueda medir el impacto.

Con esta idea podemos encontrar algunos indicadores de impacto

  • Variación en la Eficiencia física
  • Variación en el Agua no contabilizada
  • Variación en la Eficiencia Comercial
  • Variación en la Eficiencia global
  • Variación en el índice de Empleados por cada 1000 tomas
  • Variación en el Índice energético

Los indicadores de impacto pretenden expresar los cambios generados a partir de políticas o estrategias (o inclusive la falta de ellas). Es decir, permiten la comparación de una situación anterior y una situación actual, para lo cual, es necesario definir una línea base sobre la cual hacer la comparación

Para mayor claridad, a continuación se muestra un ejemplo:

Indicador tradicional

EC = MC / MF

Eficiencia comercial = Monto cobrado / Monto facturado

Supuestos: Monto cobrado 2019 $6’000,000.00, Monto facturado 2019 $10’000,000.00

 EF = $6’000,000.00 / $10’000,000, EF = 0.6 = 60%

Interpretación: Este resultado nos indica que de solamente se cobra el 60% del monto facturado

Indicador de Impacto

  1. VEC = (MC 2019/MF 2019) / (MC 2018/MF 2018)

Variación en la Eficiencia Comercial = (Monto cobrado 2019 / Monto facturado 2019) / (Monto cobrado 2018/Monto facturado 2018)

Supuestos: Monto cobrado 2019 $6’000,000.00, Monto facturado 2019 $10’000,000.00, Monto cobrado 2018 $5’000,000.00 y Monto facturado 2018 $9’500,000.00

VEC = ($6’000,000.00/$10’000,000.00) / ($5’000,000.00/$9’500,000.00)

VEC = 0.60 / 0.53

VEC = 1.14

Interpretación: Este resultado nos indica que en el año 2019 se ha tenido un incremento del 14.0% en la eficiencia comercial, con relación a lo que ocurrió en el periodo anterior.

Se recomienda entonces que, cuando se haga referencia a la Eficiencia Comercial, se añada también la variación, ejemplo: “Este año 2019 tuvimos una Eficiencia Comercial del 60.0%, 14.0% mayor que el año anterior”

Estos resultados, nos indican el impacto que han tenido las políticas y decisiones del Organismo Operador, en cuanto a la eficiencia comercial en sus dos variables, la cobranza y la facturación.

De esta manera, podremos evaluar el impacto de las políticas de la alta dirección, en los resultados obtenidos en un periodo determinado.

REFLEXIONES DERIVADAS DEL CORONAVIRUS

Dentro de su trayectoria como funcionario, investigador y académico, el Doctor Fernando J. González Villarreal fue director del Plan Nacional Hidráulico, aún vigente en la mayor parte de sus postulados. Además de crear las más importantes instituciones del sector agua en nuestro país, la Comisión Nacional del Agua y el Instituto Mexicano de Tecnología del Agua, garantizó su permanencia al incluirlas al abrigo de la Ley de Aguas Nacionales, de cuyo proyecto de ley fue responsable. Con ello, dio estructura jurídica a la gestión del recurso en la nación. Su libro Aguas Turbulentas, comentado en esta pagina, es una lectura indispensable para conocer, de primera mano, el desarrollo de los trabajos llevados a cabo durante los últimos cincuenta años y que dieron como resultado el establecimiento de las bases sobre las cuales se sostiene la actual política hídrica en nuestro país. Hoy, como miembro del Instituto de Ingeniería y Coordinador Técnico del Centro Regional de Seguridad Hídrica bajo los auspicios de la UNESCO, nos honra permitiéndonos publicar su artículo “Reflexiones derivadas del Coronavirus”

ANTECEDENTES

Hace solo unos meses, a finales de 2019, no era imaginable que un pequeño virus, el SARSCOV-2, podría paralizar al mundo. Era impensable que cientos de millones de personas estaríamos confinados en casa, que millones de vehículos estarían inmóviles y que buena parte de las empresas estarían cerrando, al menos temporalmente. Era increíble que tendríamos miles de muertos e infectados en unas cuantas semanas.

Las pandemias en el mundo han sido tema de muchos libros de horror y de historias de terrorismo internacional, y también de grandes novelas, como La peste de Albert Camus. Se estima que la viruela mató al 90 % de la población original de México en el siglo XVI; la peste negra mató a más de la mitad de la población de Europa en el siglo XIV (Virgili, 2020); la influenza española, en 1918 y 1919, dejó 21 millones de muertos (Francis, 2003); y el cólera ha diezmado amplias regiones de Asia y de América.

Además del sufrimiento humano que provoca la enfermedad, las pandemias causan reacciones de pánico, desorganizan la estructura social y económica y dificultan el desarrollo de las comunidades afectadas (Morán, 2020).

La peste negra es considerada como la pandemia más mortífera y con el impacto más duradero en la historia de la humanidad. Se cree que el brote comenzó en Asia Central y desde allí pasó por la Ruta de la Seda hasta llegar a la península de Crimea en 1343. Se esparció por toda Europa usando como medio de transporte principalmente a los barcos mercantes. Las estimaciones sostienen que entre el 30 % y el 60 % de la población pudo haber muerto en la pandemia. El continente tardó 200 años en recuperar su nivel de habitantes anterior.

A lo largo de la historia, poblaciones de todo el mundo se han visto afectadas de forma esporádica por brotes devastadores de cólera. La primera pandemia probablemente comenzó en 1817. En 1961 se declaró la séptima ola pandémica de cólera en Indonesia y se propagó rápidamente por América Latina, causando casi 400 000 casos notificados y más de 4000 defunciones en 16 países.

En esta nota se relatan vivencias en tres pandemias: una de cólera, otra durante la gripe  A (H1N1), y en el presente con el COVID-19. A partir de estas experiencias, se desarrollan las reflexiones y las interrogantes sobre los posibles escenarios que parecen factibles en medio de la gran incertidumbre que hoy se vive.

En 1992 apareció en Bangladesh un nuevo serogrupo –derivado genéticamente del biotipo El Tor- que causó una extensa epidemia de cólera. En México, esta enfermedad comenzó en San Miguel Totoltepec, un pequeño poblado del Estado de México, y se extendió en pocos meses por prácticamente todo el territorio nacional, a pesar de los esfuerzos por mantener la epidemia confinada. Aunque hubo regiones, como la Huasteca hidalguense, en donde las capacidades hospitalarias fueron rebasadas, la epidemia se controló mediante cuatro medidas que se aplicaron en todo el país: 1) la puesta en marcha de una campaña para que la población se lavara las manos antes de comer y después de ir al baño y que bebieran agua hervida o desinfectada con cloro; 2) desinfección con cloro de prácticamente todas las fuentes de agua potable, incluyendo los carros tanque (pipas); 3) inspección de la calidad de las aguas embotelladas y las fábricas de hielo, clausurándose cerca del 50 % que no cumplían con la norma; y 4) destrucción de los cultivos de hortalizas que se comen crudas y que eran regadas con aguas servidas, junto con la vigilancia de las descargas de las plantas de tratamiento de aguas negras (González-Villarreal, 2018).

La epidemia se controló y, como un beneficio adicional, se redujo, en 50% y en solo dos años, la mortalidad infantil por enfermedades hídricas. Claramente el éxito se logró por una movilización masiva del gobierno federal de los gobiernos estatales y municipales y de la sociedad en general, bajo la dirección de la Comisión Nacional del Agua. Quedó demostrado que fueron las acciones del sector agua las que tuvieron el mayor impacto en el control de la epidemia.

Otra experiencia reciente la constituye la pandemia de la influenza A (H1N1), que se originó en México por una variante de la influenza A de origen porcino, y que se extendió por varias regiones geográficas. Parte muy importante en la estrategia, que logró su control en México, fue la disminución del contacto lo cual causó un fuerte daño a la economía de regiones y sectores en el territorio mexicano. Nuevamente, la recomendación sobre el lavado frecuente de las manos y otras medidas de higiene fueron centrales para su control.

La estrategia para evitar la propagación de la pandemia del COVID-19 tiene características especiales (en el COVID 19 una persona infectada contagia entre 2 y 2.5 personas mientras el A (H1N1) es de 1.2 a 1.6) de nuevo, se  basa en mantener una sana distancia y no tocarse la cara con las manos. Pero el elemento central para evitar el contagio es la higiene personal y el lavado constante de manos con agua y jabón.

Cumplir con esta última recomendación se dificulta cuando las personas no tienen acceso a las redes de agua potable. Tan solo en México más de 10 millones de personas de bajos ingresos carecen de acceso a sistemas mejorados de agua y son, en su mayoría, habitantes del medio rural y de zonas periurbanas. En situación vulnerable se encuentra también más del 50 % de las familias que están conectadas a las redes de distribución de agua, pero no la reciben todos los días y la calidad del agua no cumple con las normas de salud. Quienes tienen este servicio deficiente, frecuentemente se ven en la necesidad de comprar agua de carros tanque y botellas de agua, y terminan pagando una alta proporción del ingreso familiar por un mal servicio. Este acceso deficiente en cantidad y calidad produce inseguridad hídrica y es potencialmente fuente de enfermedad para millones de familias pobres que reciben agua fuera de norma y a las cuales se les complica prevenir el contagio, pues se les dificulta lavarse las manos al recibir agua escasa y de mala calidad.

REFLEXIONES DERIVADAS  del COVID 19

Se comprueba una vez más que el acceso al agua en cantidad suficiente y de calidad adecuada es fundamental para la salud y bienestar de la población. Pone de manifiesto la relevancia de hacer del acceso al agua una meta Global del Desarrollo Sustentable. Fue un elemento fundamental para combatir la pandemia de cólera de 1992, la de Influenza AH1N1 de 2009 y también juega un papel central en el combate a COVID-19.

Las medidas para tratar los problemas globales requieren de una nueva arquitectura de las agencias internacionales, más recursos y un cambio en la solidaridad de los países desarrollados para atender a los países en desarrollo. Ahora más que nunca vivimos en un mundo conectado en que todos por igual somos vulnerables a los fenómenos globales, aunque las afectaciones se diferencian entre los estratos socioeconómicos (Rivera, 2020; Human Rights Watch, 2020). Si la peste negra se diseminó por el mundo, lo hizo a bordo de pocos barcos que transportaban un puñado de personas. Hoy los viajeros se han multiplicado hasta alcanzar millones de pasajeros por día y en muy pocas horas recorren largas distancias en distintos continentes.

Se necesitan mecanismos que hagan posible que los planes de mediano y largo plazos se implementen sin la necesidad de que exista una crisis de por medio. Hubo voces que advirtieron sobre una nueva pandemia y no fueron escuchadas. Por nombrar algunos, Bill Gates (2015), y la Organización Mundial de la Salud en 2019 (Stracqualursi, 2020), llamaron la atención sobre el grave riesgo de tener una pandemia de grandes consecuencias. Se dijo que era seguro que se iba a presentar, la única incógnita era cuándo.

Evidentemente la preparación para enfrentar esta pandemia fue insuficiente. Los gastos militares y de producción de armas, la especulación en los mercados internacionales, el acaparamiento financiero, entre múltiples medidas, han evitado disponer de los recursos necesarios para construir un sistema robusto de salud global. Se han postergado las acciones de protección al planeta y, en cambio, fabricamos productos superfluos. Pensar e implementar planes de largo plazo se contrapone con regímenes electoreros preocupados por ganar la próxima elección y una economía de mercado con empresas orientadas a maximizar las ganancias inmediatas y conservar el valor de las acciones en las bolsas de valores en el muy corto plazo.

Hemos dado prioridad a la producción y consumo de artículos de lujo que, si bien son resultado de la “modernidad”, se contraponen innecesariamente con la producción de bienes y servicios de primera necesidad como alimentos, productos para la salud y, en particular, buenos servicios de agua. La Organización de las Naciones Unidas considera un gran logro en la Agenda 2030 el haber convertido al acceso al agua potable y al saneamiento en uno de los Objetivos del Desarrollo Sostenible. Por su parte, México ha elevado a rango constitucional el derecho humano al agua en 2012. En la práctica, estas medidas son intrascendentes, como lo demuestra la disminución en las inversiones dedicadas al cumplimiento de estas metas. Las acciones se postergan y, como consecuencia, los servicios se deterioran en perjuicio de los más pobres.

UN NUEVO MUNDO 

Aún en los escenarios más optimistas, se plantea que la crisis sanitaria se extenderá por varios meses, en tanto que la crisis económica resultante podría medirse en años, dependiendo de las acciones que hoy tomen los países: individual y globalmente. Pensar que después de la crisis todo volverá a ser igual es un error.

La crisis pasará, el reto es no paralizarse. La historia nos enseña que la actual pandemia dejará muchos muertos y muchos sufrimientos, especialmente para las familias más pobres, así como pérdidas económicas gigantescas. Pero también ofrece lecciones y oportunidades de cambio.

Se abre la oportunidad de pensar en un renacimiento en donde las cosas cambien para que no continuemos haciendo lo mismo. Más de lo mismo nos llevó a esta crisis. Es muy pronto para hacer un pronóstico, pero se puede tener una visión de los nuevos escenarios que remplacen a los que se formularon hace un par de años.

¿Caminaremos hacia un mundo más globalizado y solidario, a uno con fuertes regionalismos que compitan entre sí, o bien uno con fronteras nacionales más cerradas y fuertes nacionalismos?

¿Avanzaremos en la tecnología digital en forma exponencial para un beneficio más incluyente o continuaremos la tendencia de provocar mayores concentraciones de ingreso y bienestar, en parte debido a un desarrollo tecnológico acelerado?

¿Se postergarán inversiones en infraestructura para atender la crisis económica o se privilegiará la inversión en obras para alcanzar una seguridad global al mismo tiempo que se alcance una recuperación económica?

¿Avanzaremos para fomentar la investigación científica, la innovación y la infraestructura con el fin de alcanzar la seguridad global y así estar preparados para sortear las dificultades y los riesgos asociados al cambio climático, los sismos y los fenómenos extremos?

¿Podremos avanzar en la seguridad hídrica como eje para mejorar la salud, el bienestar de las familias y la sustentabilidad del planeta o continuaremos con su deterioro progresivo?

El concepto de seguridad hídrica universalmente aceptado es lo suficientemente amplio para hacer frente a situaciones de emergencia sanitaria como la que experimentamos ahora y, al mismo tiempo, brinda los elementos para emprender acciones concretas que lo vuelvan una realidad, se requiere una profunda  reformulación que coloque al agua al centro de la discusión de otros fenómenos globales.

Se necesita trabajar para superar la verdadera tragedia de no luchar para vencer la adversidad y que la presión de la crisis nos impida ser creativos para formar un movimiento que nos permita transitar hacia los escenarios más favorables.

Es necesario hacer un llamado a pensar en cómo prepararnos para el “nuevo mundo”. El llamado a la acción ha respondido favorablemente para solventar los problemas de corto plazo. Pero también se requiere actuar para llevar agua segura a todas las personas; hoy más que nunca nadie debe quedarse atrás, ello implica atender a numerosas familias que forman un mosaico cultural, social y económico muy diverso. Hoy más que nunca, se requiere el ingenio, la tecnología y la innovación del sector hídrico y de su coordinación con todos los sectores relacionados.

Desde el Centro Regional de Seguridad Hídrica bajo los auspicios de UNESCO, hacemos un llamado a todos los actores involucrados en alcanzar la Seguridad Hídrica en América Latina y el Caribe para que juntos pensemos los futuros escenarios de la Seguridad Hídrica ante la nueva normalidad y que construyamos los cursos de acción para reconstruir el sector hídrico en beneficio de todas las personas.

Necesitamos pasar del discurso “el agua es vida” a acciones específicas para garantizar que el agua, en efecto, sea factor de vida, no solo en la crisis y para los individuos, sino en la preservación de nuestro planeta y de todos los que habitamos en él.