Oscar Pimentel González

En mi paso por CONAGUA, tuve la oportunidad de conocer al Lic. Oscar Pimentel González. Tuvimos coincidencias y posibilidades de iniciar una buena amistad, aunque las circunstancias no favorecieran que pudiéramos continuarla en forma cercana y los vaivenes profesionales nos llevaron por rumbos diferentes. Sin embargo, el hilo no se rompió y él ha hecho el favor de compartir conmigo la publicación de diferentes artículos suyos que han aparecido en el periódico Zócalo de Coahuila.

Los artículos son breves y sustanciosos, lo que los hace dos veces buenos, por lo que me permití solicitar su autorización para reproducirlos y compartirlos con quienes se acercan a esta web. Agradezco cumplidamente la atención de Oscar.

El Lic. Oscar Pimentel González es economista egresado de la Universidad Autónoma de Coahuila. Se ha desempeñado como servidor público en el Gobierno Federal, en el Gobierno del Estado de Coahuila y ha sido Presidente Municipal de Saltillo, así como Presidente de la Federación Nacional de Municipios de México. Ha sido Diputado Federal por Coahuila en dos ocasiones en las LV y LIX Legislaturas.

Se ha desempeñado en áreas relacionadas con desarrollo rural y regional, planeación del desarrollo, políticas públicas, programación y presupuesto, educación, energía, agua, desarrollo urbano y gestión de las ciudades.

Actualmente es Director General del Instituto Municipal de Planeación de Saltillo (IMPLAN).

Un cálido saludo hasta Saltillo y la reiteración de mi agradecimiento.

Habiendo estado sin publicar nada por motivos de salud, afortunadamente ya superados, aprovecho volver con estos tres artículos de Oscar Pimentel.

Se fue Patxi Andión

Se fue el cantautor, en mi opinión, más grande, de una época de grandes. Comprometido. Cuando la protesta se hacía arte y caminaba hacia el exilio más de una vez. Sin dejar de crear belleza, aun en las barricadas.

En su canción a su padre dice “ timonel de mi alma más que nadie…”

Sus canciones fueron eso para mi en muchas circunstancias “ … porque no hay salvación decía, si no es con todos…”

En su último disco “La hora lobicán” pareciera prematuramente anunciar su partida con “Que venga el olvido”. Pudimos oirla antes que prematuramente nos fuera arrancado.

Quisiera transmitir como era la música de Patxi para quienes no la conocen, pero me siento incapaz, por lo que tomo las palabras de Javier Márquez Sánchez en Efe Eme.com, describiendo dos de sus canciones:

  1. “La Jacinta (“Retratos”, 1969).

Esta es, sin más, la historia de una prostituta, temática en la que reincidirá el autor entroncando con ello con otros colegas de generación, que encontraban en la “profesión más antigua del mundo” un ámbito más de denuncia de la decadente y precaria sociedad española del momento. De hecho, la canción salió “del horno”  ya censurada, entendiendo el comité de marras que el español de bien no necesitaba recurrir al servicio de damas de lenocinio y que, por tanto, no había razón para cantar sus desventuras. En el terreno artístico, la canción pone ya en relieve lo que serán rasgos estilísticos habituales de Andión, tales como la sutileza de sus descripciones, el rítmico estribillo o el cuidado lenguaje. En el campo instrumental, por otro lado, se advierte una asimilación evidente de los juegos orquestales de la chanson francesa para marcar la emoción de la narración. En las grabaciones de estos primeros años el acordeón es un instrumento muy presente, un sonido bucólico que entronca con esa nostalgia del mar  vasco que Andión no dejará nunca de sentir desde el Rastro madrileño. En su más reciente grabación en directo, ese sonido es sustituido y elegantemente evocado por el de la armónica.

   8. “El maestro’ (“A donde el agua”, 1973).

No es difícil encontrar en internet vídeos de esta canción acompañando a escenas de la película “La lengua de las mariposas”, de José Luis Cuerda, en la que Fernando Fernán Gómez lleva a cabo una homérica encarnación de un sencillo maestro de pueblo, figura fundamental en miles de pueblos de la geografía española en esos años en los que la educación y la cultura, cuando llegaba, lo hacían bajo la atenta mirada de las pistolas. La composición es un sentido homenaje y canto de agradecimiento a aquellos hombres que hacían de sus alumnos casi unos hijos más, y que, en muchos casos, no temían nombrar a los “innombrables”, para luchar así, desde modesta pero inmensa aportación, contra el manto de olvido y silencio que pretendían imponer “los Vencedores”. Melancólica, sentida, enérgica en su versión original más por rabia del autor que por necesidad del canto, la narración concluye como años después lo hará la película: con el exilio obligado del maestro.

Hasta aquí las palabras de Javier.

Irma y yo tuvimos la oportunidad de conocer a Patxi, Gloria y su hijo Jon. Nos encontramos varias veces y tuve el honor de ser su amigo, en la medida en que se es amigo en la distancia y las diferencias de país, cultura y profesión. Durante la última vez que lo visité en Toledo, tuve la oportunidad de que cantara para mi una canción aparentemente no publicada y cuyo video conservo con cariño. Una canción sobre un tal Cristiano Quarón, marine caido en Kerbala.

Con la partida de Patxi, el mundo es un poco más pequeño.

¿Por qué?

A modo de presentación o introducción

Sin saber por qué mi vida ha girado en torno al agua. Nunca lo planeé. Sin querer hacer historia y tener que buscar fechas y datos del pasado, considero necesario rememorar algunas cosas.

Estudiando ingeniería civil, no más del segundo año de la carrera, tuve la oportunidad de comenzar a trabajar como topógrafo en la construcción de la línea de conducción de agua potable que va desde la zona de pozos y la planta potabilizadora, hasta la ciudad de Mérida. Sería alrededor de 1962 y ahí aprendí a trazar curvas horizontales y verticales para una línea de tubos de 2.10 metros de diámetro, de concreto armado de lock joint. La máxima deflexión que aceptaban era de 15 minutos, por lo que el trazo tenía que ser muy exacto y cuidadoso para que el tubo se ajustara a la zanja. En 1964 pasé a trabajar a una empresa particular constructora de casas y obra civil en donde aprendí a calcular concreto armado y manejar costos y rendimientos, lo que fue determinante en mi futuro desarrollo profesional. En 1966 o 1967, entré a trabajar a la Secretaría de Recursos Hidráulicos, hoy extinta, calculando sistemas de riego por aspersión y posteriormente construyéndolos.

Mi relación con el agua ya nunca se rompería. Iniciando los 70, en la misma Secretaría de Recursos Hidráulicos entré a la Dirección General de Operación de Sistemas de Agua Potable y Alcantarillado y fui jefe del Departamento de Operación. Comencé a trabajar con estudios pitométricos y sin saberlo comencé a atesorar experiencias sobre sectorización que luego serían determinantes en mi comprensión de los sistemas de agua potable y saneamiento.

Desde entonces mi vida y experiencia profesional han estado ligadas al agua, como recurso y en especial a los servicios de agua potable y saneamiento. Casi 50 años más tarde y habiendo pasado por etapas de residente de construcción, director de un organismo estatal, consultor y asesor incluso en otros países, director de un organismo tan desarrollado como el de León, subdirector general de planeación de la Comisión Nacional del Agua y gerente de apoyo a Organismos Operadores, me ha tocado acumular experiencias, dar cursos, conferencias y pláticas formales e informales sobre el agua, su administración y la administración de organismos operadores de agua y saneamiento, participar en intentos legislativos municipales, estatales y nacionales, incluso como asesor en otros países y estudiar modelos de éxitos probados y fallidos. Estudiar modelos financieros y pensar como empresario, aunque con el interés de que organismos públicos funcionen como verdaderas empresas de servicios.

Muchos personas, amigos y no amigos, me han sugerido plasmar todas o parte de estas experiencias en algún libro. Desde los siete años de edad he sido un lector incansable y como al agua, mi vida ha estado ligada a los libros. Me gustaría escribir un buen libro, pero creo que no es en un libro donde podría plantear mis experiencias como tales. No sabría cómo ponerlas en blanco y negro con una sistematización que hiciera agradable o útil leerlas. He conocido personas con mucho más sabiduría que se han dado a la tarea de poner en blanco y negro reflexiones, pensamientos y experiencias. También he visto que después de escribir un libro es necesario tener el financiamiento para publicarlo. Una vez publicado se hace toda una ceremonia de presentación seguramente muy agradable para los autores, pero pocos de estos libros los he visto convertidos en elementos de referencia, a pesar del conocimiento vertido en ellos.

Dados los tiempos modernos a los que todavía puedo asomarme, creo que un blog o una página web o como quiera que esto pueda llamarse, sería un buen sitio para depositar reflexiones, anécdotas y experiencias en forma dinámica y que podría ir creciendo o no, de acuerdo a su amenidad y la recepción que pudieran tener de quienes se interesaran en él, y hacer algo más parecido a una plática con amigos, para transmitir muchas de las cosas que he vivido en, con y para el agua.

Habiendo sido un poco radical en mis opiniones que han despertado a veces malestar en quienes las han escuchado, quiero darme la libertad de escribir mis puntos de vista, más como una opinión, plática y/o propuesta, que como un texto para legar a los años posteriores.

Así es que amigos y no amigos, podrán leerme, criticarme o ignorarme, pero les hago propuestas que probablemente sean amenas para algunos de ustedes. Gracias a los que se tomen el trabajo de leerlas y más todavía a aquellos que las encuentren interesantes o dignas de seguir en su desarrollo.

Muchas gracias.

Emiliano Rodríguez B.

Septiembre de 2019