Desde hace un tiempo, cada vez estoy más convencido de que, un buen servicio de agua potable tiene que ser de 24 horas, los siete días de la semana. No hay alternativa, cualquier otra cosa no es un buen servicio. Y no se trata solamente del prurito de ser perfeccionista. El análisis del tema lleva a que plantearlo como un objetivo serio, deriva en ser el eje de toda la operación del sistema, hasta impactar en la cultura urbana, social y arquitectónica de la población.
Aunque se habla mucho sobre el tema y las cosas que puedo decir en el presente escrito, no son más que estricta lógica y resultado del sentido común, me gustaría extenderme sobre este punto, e ir profundizando sobre él, hasta las consecuencias o resultados que podamos encontrar.
Desde el punto de vista puramente técnico, en varias presentaciones o pláticas a las que me han invitado como ponente o comentarista, he mencionado que prácticamente toda la tubería utilizada en los sistemas de agua potable del país, es hermética de adentro para afuera cuando está cargada de agua y existe presión interior, pero no lo es cuando la tubería se vacía, genera una presión inversa que hace que las juntas de los tubos trabajen en sentido contrario y permitan la entrada de cualquier líquido del exterior. Y esto no es un secreto ni mucho menos, es un conocimiento general. Inclusive en los casos de usarse tubería soldada, que pudiera resultar hermética incluso de afuera para dentro, al crearse el vacío en las tuberías cuando se suspende el servicio, es evidente que el aire tiene que entrar a las tuberías y que lo hará a través de cualquier fisura o de las propias tomas domiciliarias, incluyendo las piezas especiales de los cuadros de conexión domiciliaria que no guardan la misma hermeticidad. Más aún, en el caso de las tuberías herméticas el vacío crea un esfuerzo de compresión sobre la pared de las tuberías con el efecto del que hablaremos después.
Podríamos decir entonces que la falta de un servicio continuo, aunque fuera diario tandeado por horas, resulta en la prácticamente imposibilidad de garantizar la calidad del agua que se está entregando a la población. El tandeo, o sea el servicio prestado por horas o por tandas, a sectores diferentes de la población, no siempre resulta en un proceso regular, lo que determina la necesidad de los domicilios de contar con almacenamientos propios de agua que cumplan el efecto regulador del servicio. Conagua realizó en 2014 y en 2017, encuestas sobre la opinión del servicio de agua potable en todo el país a través del INEGI, con instrumentos diseñados por el Instituto Nacional de Ingeniería, Uno de los resultados obtenidos fue que en el lapso transcurrido aumentó el número de viviendas con depósitos propios de agua e incluso aumentó el número de viviendas con más de un depósito propio de agua, esto es tener cisterna además de los tinacos en las casas. Cisternas y tinacos contribuyen a cuestionar la calidad del agua que se utiliza en las viviendas.
El resultado solamente de este punto revisado, ha llevado a que México sea una de los países con mayor consumo de agua embotellada, generando una carga económica sobre la poblaciónque no confía en los servicios públicos de agua potable. Las encuestas citadas, arrojaron también resultados que establecen que la población gasta por familia más por el agua embotellada que consume, que por el servicio de agua potable, aun cuando la cantidad que reciben es desproporcionadamente mayor y es indispensable para todos los usos domiciliarios. Pero no confían en la calidad del agua suministrada.
Es verdad que diversos organismos en el país han trabajado duramente en la desinfección del agua potable, pero tinacos, cisternas y tandeo cuestionan la calidad resultante. A lo anterior podemos agregar que cuando se ha presentado el riesgo de algún tipo de enfermedad, en la que el agua es conducto, el cólera por ejemplo, la primera advertencia de las autoridades sanitarias es que no se beba el agua directamente de la llave, sino que se someta a algún tipo de desinfección o se hierva.
Podríamos concluir que las autoridades sanitarias, responsables de supervisar la calidad del agua que producen los organismos operadores, son perfectamente conscientes de que no se está entregando, ni se está consumiendo agua potable en la mayor parte de la ciudades del país. Mientras no se presenta ningún tipo de emergencia, se ha mantenido una pasividad que podríamos calificar de criminal, sobre la permisividad de las autoridades sanitarias en todos los niveles, quienes actúan solo ante una emergencia. Sin mencionar cuando, el mal servicio o la falta de él, obliga a cientos ¿miles? de colonias marginadas, al consumo de agua transportada en carros cisternas (pipas) cuya procedencia y manejo todos ignoran.
Esta es una sola rama a la que nos lleva la falta de servicio continuo 24 horas de cada día. Pero hay más por revisar.
Decíamos párrafos arriba, que cuando la tubería se vacía, se genera una presion externa, sea por el vacío o por el propio terreno ante la falta del soporte interno de la presión del agua. La frecuencia de estos cambios de presión, genera un proceso de tensión y compresión sobre las paredes de las tuberías, que definitivamente inciden en su vida útil. Imaginen cualquier material sujeto a un doblez repetido, termina necesariamente rompiéndose, sea alambre de acero, plástico o lo que sea. Este es el proceso al que sometemos a las tuberías ante cambios frecuentes de presión interna o externa. Está documentado el caso de tuberías en sistemas de Dinamarca que tienen una vida de trabajo de más de 100 años y se encuentran en perfectas condiciones. No son mágicas, trabajan en condiciones de presiones permanentes y estables. El objetivo de sus sistemas de operación es trabajar a presión constante.
¿Se puede hacer esto? Si se puede ¿Es fácil hacerlo? Si, si se sabe que hacer y se tiene la voluntad de hacerlo.¿Es rápido? No, es un proceso largo y que exige mantener el objetivo constantemente enfocado.
En redes en poblaciones mayores a unas pocas calles, es necesario tener la red sectorizada y monitoreada permanentemente para controlar la presión, para lo que se debe contar con los instrumentos adecuados. Pero no es solo dividir la red en sectores, se requiere de una red primaria que permita diversos accesos a la regulación de los sectores, sobre todo si se tienen fuentes que abastecen el agua desde diferentes puntos de la población.
¿Es caro?Habría que analizar que es caro o cuales son los costos reales. ¿Cuánto hay invertido en tinacos, cisternas y bombas para subir el agua? ¿Cuánto se gasta en energía y cuánto se gasta en agua embotellada? ¿Cuánto se gasta en salud? ¿Cuánto se invierte una y otra vez en sustitución de tuberías prematuramente dañadas y reparación de fugas?
Trabajamos tres años para dar servicio contínuo. Cuando teníamos servicio 24 horas en el 90% de la ciudad, le propuse al presidente del Consejo de Administración, quien construía fraccionamientos, que dejara de poner tinacos y construir cisternas.
-¿Estás loco? ¿Quién crees que va a comprar mis casas?-
Ni él confiaba. Es triste, pero es parte ya de una cultura nacional, social, urbana y arquitectónica, decía al principio. El panorama de tinacos negros. La desconfianza social y la negativa a pagar por un buen servicio. Comprar agua de garrafón o embotellada. Política asistencial para reparar fugas anualmente y para cambiar tuberías prematuramente falladas, porque es muy caro invertir en sectorizar y promover un verdadero cambio en la cultura del manejo del agua urbana.
El servicio 24×7 y la sectorización disminuyen costos por la vida útil de tuberías y equipos, mejoran la micromedición, mejoran el control de fugas, aumentan la facturación medida y el buen servicio disminuirá costos sociales (energía, tinacos, equipos, cisternas y agua embotellada), incrementará la confianza y podrá realmente cobrarse el servicio.
Es de largo plazo y sería más fácil con Regulación de los Servicios. No son procesos aislados.
No hay alternativa si se quiere un buen servicio.
