Alicia

por Emiliano Rodríguez Briceño
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El día que tomé posesión como Subdirector General de Planeación, de la Comisión Nacional del Agua, el Subdirector que me entregaba me presentó al personal dependiente directamente de la Subdirección, incluyendo a una secretaria particular y una asistente que se retirarían de inmediato y a dos secretarias que atendían en la recepción de la Subdirección.

Como es normal en estos casos, se va platicando con el nuevo personal a cargo para conocerlos y tratar de reconocer su disposición al trabajo y hacia la nueva administración. Una de las secretarias de la recepción era una guapa mujer madura, de muy buena presentación, a la que pregunté cuál era el trabajo que realizaba normalmente. Su respuesta fue contundente, – Nada – sin más comentarios, lo que me dejó extrañado, por lo que a continuación pregunté la razón por la cual no hacía nada. Cada una de sus respuestas fue igual de contundente, -nada -, -por qué no me piden absolutamente nada – y -porque no me dan ningún trabajo para hacer -.

Asombrado continué indagando y me dijo que el subdirector aparentemente tenía otro personal de su completa confianza y que a ella no le daban ningún trabajo. Le pregunté cuáles eran sus capacidades y me encontré con que era secretaria ejecutiva, tenía mucho tiempo trabajando en la administración pública y su nivel de empleada era el de secretaria de Subdireccion General, uno de los puestos de apoyo más altos en el escalafón, por lo que no podían moverla a otra plaza y, no teniendo la confianza del subdirector, no hacía absolutamente nada, ni siquiera contestar el teléfono. En mi interior me sentí asombrado y a punto de reir ante la tranquilidad y desparpajo con que la mujer me contestaba que no hacía absolutamente nada, porque aparentemente no le tenían confianza y no le dejaban participar en lo más mínimo.

Le pregunté si se quedaría trabajando como mi secretaria si se lo pidiera y rápidamente me contestó:

-Desde luego que sí, si usted me tiene confianza y me acepta trabajando. Tengo la mejor disposición para trabajar –

A partir de ese momento, Alicia se convirtió en mi secretaria y fue una extraordinaria sorpresa encontrarme con una persona amable, dispuesta al trabajo, atenta como secretaria a todas mis necesidades y con un conocimiento extraordinario del personal de la Comisión y de los trámites y protocolos a todos los niveles, quien fue una aportación invaluable para el desarrollo de mi trabajo. Con el tiempo me fui dando cuenta que Alicia conocía y era conocida no sólo por el personal de la dependencia, sino por visitantes, consultores, contratistas y en general, gente que había tenido trato con la Comisión a lo largo del tiempo. Todos en general tenían una opinión muy buena de Alicia y su atención era de las más agradables con las que me he topado en la administración pública. Se convirtió en personal indispensable para mí y para la atención, no solamente de los aspectos oficiales, sino de muchos aspectos personales como la comida y las medicinas para las que a veces soy muy descuidado.

Cómo conocía a todo el personal, sobre todo al personal que tenía tiempo trabajando en la Comisión, personal de base, me recomendaba a quienes ella creía que valían la pena y se preocupaba por el personal de bajos ingresos que trabajaba con nosotros, incluyendo el personal del outsorcing de la limpieza, en quien podíamos tener plena confianza. Así me recomendó a Esthercita, una mujer que hacía la limpieza de las oficinas y que trabajaba dos turnos para sostener a su familia, y quien también se convirtió poco a poco en la familia de la Subdirección, a cuyo hijo pudimos ayudar para que siguiera estudiando.

Sabía taquigrafía, rarísimo ya en esta época, y como tengo la costumbre de dictar, su ayuda fue enorme y copiaba el dictado con una exactitud digna de elogio, prácticamente sin ningún error, excepto las tonterías de lenguaje que a veces se cometen al dictar y que traía para consultarme si me parecía mejor lo que me proponía. Alicia fue mi apoyo y se convirtió en mi amiga.

Con el tiempo supe que tenía ya la posibilidad de haberse jubilado y que no lo había hecho por no darles el gusto a quienes la tenían relegada, de quedarse con la plaza. Me dijo que seguía trabajando ahora porque estaba yo en la Subdireccion y me pidió que cuando ya fuera a terminar mi etapa, le dijera para que hiciera los trámites correspondientes a su jubilación.

Alicia Azcona Cortés estudió para secretaria e ingresó a la administración pública federal en marzo de 1965, en la entonces Secretaría de Recursos Hidráulicos antes de convertirse en la Secretaría de Agricultura y Recursos Hidráulicos, de donde pasó a la Conagua, cuando ésta se integró. Dentro de la institución, trabajó para diferentes áreas, desde Personal, Distritos de Riego y la Subsecretaría de Infraestructura Hidráulica. Toda una vida en el servicio público y, si lo desempeñó como cuando trabajó conmigo, una vida de verdadera aportación a México. Y todavía con una sonrisa amable para todos hasta el final de su carrera.

Al finalizar 2015, terminaba mi etapa como Subdirector General de Planeación y se organizó la liquidación de parte del personal. Alicia me pidió que la incluyera entre el personal que propondría por liquidar, para de esa manera retirarse y acceder a su jubilación. Lo hice y concluyendo el año, Alicia y yo dejamos la Subdirección, ella para jubilarse y yo para ir a la Gerencia de Apoyo a Organismos Operadores en Agua Potable.

En sus propias palabras: “A partir de mi jubilación, me he dedicado a hacer lo que me gusta como disfrutar a mi familia, tengo muchas hermanas y siempre andamos en la vagancia, además de hacer ejercicio (que siempre lo he hecho) y cuando se puede, viajar. Es increíble pero pocas ocasiones me quedo en casa.” Un merecido retiro después de 50 años de servicio.

Sirvan estas letras en las que va todo mi afecto, para agradecer a Alicia su trabajo, atenciones y amistad. Y como homenaje a su trabajo, defendido con silencio y dignidad ante quienes en algún momento pretendieron relegarla.

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José Antonio Gutiérrez Zenteno 2 enero, 2020 - 11:37 pm

Qué importante es encontrar gente como Alicia y suele suceder en el medio burocratico existe gente muy preparada y hace mucho por la dependencia y su jefe, sin este tipo de personas es mas dificil entender como trabajan en determinada dirección, felicidadades Alicia y a Emiliano por tener esa comunicación qué tanta falta hace.

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