2 canciones de Facundo Cabral

por Emiliano Rodríguez Briceño
0 comentario

Conocí a Facundo Cabral como cantautor de protesta. Siempre le gustó hablar, pero era más poeta que moralejo como lo fue al final. De esa época tiene canciones preciosas. Milongas fuertes y recias, pero también milongas tiernas, casi como canciones de cuna. Mis preferidas son dos, poco conocidas, una de ellas prácticamente desconocida, cuya letra tuve que escribir de oírla, porque no la encontré en ninguna antología. Son como alpha y omega, principio y fin. Canción de cuna la primera, las dos tiernas, pero la segunda termina como debe ser, con toda la fuerza del final. Son verdaderos poemas, la primera una milonga, con la repetición en forma de estribillo de su propia ternura. La segunda escondiendo en su ternura, el desenlace. Espero las disfruten y si quisieran oírlas y no las encuentran, comuníquense conmigo y se las haré llegar.

Ella no dice nada

Ella no dice nada solo cocina,

ella no dice nada solo cocina,

vaya a saber la causa…

       vaya a saber la causa…

vaya a saber la causa de su alegria.

Ella no dice nada solo sonrie,

      ella no dice nada solo sonrie,

cuando en lugar de sopa…

      cuando en lugar de sopa…

cuando en lugar de sopa sirve jazmines.

Ella no dice nada lava y suspira,

       ella no dice nada lava y suspira,

y a veces hasta vuela…

       y a veces hasta vuela…

y a veces hasta vuela de distraida.

Ella no dice nada pero se entiende,

       ella no dice nada pero se entiende,

porque se pasa el dia…

       porque se pasa el dia…

porque se pasa el dia teje que teje.

Cuando vengas a buscarme

Cuando vengas a buscarme

      estaré como ahora mismo,

            contento bajo el sol,

      sin chaleco,  y sin amigos.

Cuando vengas a buscarme

     habré de estar bien despierto,

       en el medio del camino,

 de la lluvias y los vientos,

                     atento.

Voy a tener las manos de mil colores,

        de buscarla y buscarla,

            entre las flores.

Estallarán las uvas, el mar, la tierra,

     porque será verano,

      que si,

      cuando ella venga.

El cielo y las estrellas estarán cerca,

      tan cerca como el fuego,

           la luz, la puerta.

Cuando venga la amada

       que nunca he visto,

           como para la copla, estaré listo.

Cuando vengas a buscarme habrá un silencio profundo

y sabré, por fin sabré, cual es el verbo del mundo.

Cuando vengas a buscarme, llorarán los que no entiendan,

pero será la gran fiesta para aquellos que comprendan.

Yo voy a estar descalzo como se debe,

      y las manos amiga,

            traerán claveles.

Se quedará inconcluso el ancho verso,

       el dia que me vaya,

            que si,

              con la que espero.

Tendrá vestido negro, dice la abuela

      y dejará en mi pueblo

             profunda pena.

Cuando venga la muerte

       será sin llanto,

            igual que con la vida,

               me iré cantando.

Rodolfo Enrique Cabral Camiñas (La PlataBuenos Aires, 22 de mayo de 1937- ciudad de Guatemala, 9 de julio de 2011), de nombre artístico  Facundo Cabral, fue un cantautorpoetaescritor y filósofo argentino.

Su propuesta artística resulta difícil de encasillar. Aunque compuso canciones y algunas de estas trascendieron a nivel hispanoamericano como No soy de aquí ni soy de allá, su obra también consistía en contar historias con una estética que entremezclaba la crítica socialsátiramisticismocristianismoanarquismooptimismo y hedonismo. Como el mismo decía, demasiado moralejo.

Al momento de definir su trabajo, Cabral aseguraba que en vez de trovador o un contador de historia, él representaba lo que en la Edad Media se conocía como juglar −artista ambulante que ofrecía su espectáculo (música, teatro, literatura o charlatanería ) a cambio de dinero.

Un día antes de su nacimiento, su padre se fue del hogar. Su madre y sus otros seis hermanos vivían en casa del abuelo paterno de Facundo Cabral, quien expulsó al resto de la familia. Cabral afirmó varios años más tarde que su nacimiento se produciría en una calle de la ciudad de La Plata.

Sus primeros años los pasó en Berisso, localidad adyacente a La Plata. Posteriormente, la madre de Cabral y sus hijos emigraron hacia Tierra del Fuego, en el sur de Argentina.

A la edad de 9 años, escapó de su hogar y estuvo desaparecido cuatro meses. Su propósito inicial era llegar hasta Buenos Aires para conocer al entonces presidente argentino Juan Domingo Perón, ya que tenía la referencia de que el mandatario “les daba trabajo a los pobres”.

Después de una larga travesía, transportado por diferentes personas, al llegar a la ciudad capital, un vendedor de la “Feria Franca” le dio la dirección de la Casa Rosada; mas aquel señor le dijo enseguida: “Es muy difícil que te atienda, porque los presidentes suelen ser gente ocupada; pero yo leí en el diario que mañana 19 de noviembre va a ir a La Plata porque es el aniversario de la ciudad. Andate ahí”. Así que se fue a La Plata, durmió al costado de la catedral, y al día siguiente Facundo Cabral, siendo apenas un niño, logró burlar el cerco policial alrededor del mandatario y su esposa, Eva Duarte.

Cuando un policía lo agarró para retirarlo, el presidente, que estaba saludando hacia ese lado, le dijo al policía: -“Déjelo venir”-, e hizo parar su automóvil descapotable que tenía un estribo al que Facundo se subió de inmediato y conversó con ambos. -¿Quería decirme algo?-, le habría preguntado el presidente. -Sí, ¿hay trabajo?-, respondió Facundo.

En un reportaje confesó que Eva Perón, en ese momento diría la primera “frase ética” que él escucharía en su vida, y que lo acompañaría por siempre: “Por fin, alguien que pide trabajo y no limosna”. Gracias a esta conversación, logró que su madre obtuviera empleo y el resto de la familia se trasladara a Tandil.

Tuvo una infancia dura y desprotegida; se convirtió en un marginal al punto de ser encerrado en un reformatorio pues se había convertido en alcohólico desde los nueve años de edad. Escapa y luego cae preso a los 14 años por su carácter violento. En la cárcel, un sacerdote jesuita de nombre Simón le enseñó a leer y escribir, lo puso en contacto con la literatura universal y lo impulsó a realizar sus estudios de educación primaria y secundaria, los cuales llevó a cabo en tres años, en lugar de los doce que era el período normal en Argentina. Un año antes de cumplir su condena, Cabral escapó de la prisión, aunque recibió aún ayuda del sacerdote. Gracias a un vagabundo, Cabral conoce la religión, aunque declarándose librepensador, sin pertenecer a iglesia alguna. Poco después, se iniciaría como músico y cantante en el medio artístico.

En 1970, grabó No soy de aquí ni soy de allá que consagró su éxito. Empezó a ser conocido en el mundo, grabó en nueve idiomas con cantantes de la talla de Alberto CortezJulio IglesiasPedro Vargas o Neil Diamond entre otros.

Durante la Dictadura Argentina entre 1976-1983 era ya considerado un cantautor de protesta, lo que lo obligó a abandonar Argentina en 1976. Se radicó en México, donde continuó componiendo y haciendo presentaciones. Se estima que recorrió 165 países.

En 1984 regresó a Argentina con su nombre consagrado. Ofreció un recital en el Estadio Luna Park. Siguió por Mar del Plata. En 1987 hizo una presentación en el estadio de fútbol de Ferro Carril Oeste, en Buenos Aires, con capacidad para treinta y cinco mil personas. El 5 de mayo de 1994 comenzó una gira internacional.

Sus últimos conciertos los realizó en una gira en Centroamérica. Se presentó en la Ciudad de Guatemala el 5 de julio de 2011 en el Expocenter del Grand Tikal Futura Hotel, a las veinte horas donde para despedirse expresó lo siguiente: “ya le di las gracias a ustedes; las daré en Quetzaltenango, y después que sea lo que Dios quiera, porque Él sabe lo que hace”. El jueves 7 se presentó en el que sería su último concierto, en el Teatro Roma de la ciudad de Quetzaltenango, el cual cerró interpretando la canción No soy de aquí, ni soy de allá.

Fue asesinado el 9 de julio de 2011 en Ciudad de Guatemala, donde lo encontró la amada vestida de negro.

Te puede interesar

Deja un comentario