Tarifas y Cobro de Alcantarillado y Saneamiento

por Emiliano Rodríguez Briceño
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Este tema, como algunos otros, se maneja con una verdadera discrecionalidad en los organismos operadores de agua potable y saneamiento, sin que en su acción existan fundamentos racionales o de política pública que sostengan la práctica que se aplica. Los cobros de un organismo público por los servicios que presta, deberían tener una racionalidad y sustento que permita al usuario de los servicios conocer su origen y destino, sobre todo si no existe una política nacional al respecto.

Sin pretender que este pequeño artículo sea un ensayo completo del tema, me permitiré fijar una postura lógica sobre el tema, en función de los objetivos de prestar un servicio que satisfaga las necesidades de la población, para alcanzar su desarrollo, conservar su salud y cumplir el mínimo de responsabilidad hacia el medio ambiente y los derechos de usuarios posteriores del agua. Permitiendo a su vez, cuidar la sostenibilidad de los servicios prestados, tratando de reducir los problemas con los usuarios.

Cuando comenzé a trabajar para SAPAL, el organismo operador de León, Gto., me encontré con que se cobraba agua, alcantarillado y saneamiento, en diferentes formas y en diferentes porcentajes de la tarifa base de agua potable a los diferentes tipos de usuarios. Recuerdo que los consumidores domésticos pagaban agua y saneamiento, pero no alcantarillado. Los demás tipos de usuarios pagaban alcantarillado. Los porcentajes eran diferentes, en cada caso, de su tarifa de agua, que también era diferente, según el uso del agua. De esta manera, el importe unitario de cada servicio y su relación con el costo del servicio era una verdadera incógnita que a nadie importaba. Al final, lo importante es la recaudación. León era y sigue siendo, un organismo operador con prestigio y modelo en muchos casos por su administración, sistemas y nivel de servicios. Pero en la mayoría de los organismos operadores se da este modelo de cobro, que resulta de la búsqueda de mecanismos para cobrar más, cuando no se puede incrementar la tarifa y se añaden conceptos de cobro en porcentajes que no tienen que ver con la realidad, sino que resultan de la posibilidad de gestión del personal del organismo, con los cabildos o con los representantes de los congresos locales. Y si hay algo difícil de modificar en un organismo operador, es la estructura tarifaria, sin un proceso delicado y a veces, problemático, de aceptación por la comunidad. Y de esa manera, las estructuras tarifarias van avanzando, en muchos casos careciendo de la más mínima lógica.

Muy pocos organismos llevan una buena contabilidad de costos (debería suprimir lo de buena, llevarla sería suficiente). El costo de operación y mantenimiento del alcantarillado definitivamente rebasa el 25%, 15%, o hasta 30% del costo de los servicios de agua, que se usa como tarifa de alcantarillado en muchos casos. Y el de saneamiento, muchas veces está en las mismas circunstancias.

Comentaba de León y las sorpresas no acababan. A muchos usuarios no se les cobraba saneamiento (tarifa que se implementó cuando entró en operación la planta de tratamiento de aguas residuales de León, operada a través de una concesión), porque, me dijeron, las aguas residuales de algunos fraccionamientos no llegaban a la planta de tratamiento municipal.

¿y nunca van a llegar?, ¿no estamos haciendo lo necesario para que lleguen?, ¿no se supone que por vertido sin tratamiento debemos pagar una multa?, ¿de dónde van a salir los recursos para las obras que faltan para evitar descargas sin tratamiento?

-¡Pero no podemos cobrar un servicio que no damos!- exclamó el abogado indignado.

¿Y das agua potable?, ¿24 horas?, ¿por qué no cobras alcantarillado?

Se trabajó mucho en León. Dábamos agua potable para beber en la llave o en los bebederos y tomas públicas instaladas, eliminamos las descargas sin saneamiento en un 100%. Ajustamos las tarifas, pero no pudimos ajustarlas a una lógica estricta. Es un proceso de largo tiempo. Pero algo logramos.

Desde mi punto de vista, en una población como León, el servicio de alcantarillado y el saneamiento, son inherentes al servicio de agua potable. ¿Podríamos dar agua y no alcantarillado para retirar las aguas residuales?, ¿podríamos no sanear las aguas en una zona tan densamente poblada, como el Bajío? Se diferencian precios o tarifas, cuando damos servicios independientes y el cliente puede usar uno o los que quiera. ¿podría un usuario decirme que quiere el agua, pero no quiere que la tratemos en la planta?

Además está el tema fiscal. El servicio de agua potable doméstico, es tasa 0, en cuanto al IVA. Los demás servicios, para otro tipo de uso u otros servicios (alcantarillado y saneamiento) están sujetos al impuesto. En el caso de cobrar alcantarillado y saneamiento, como se hace con los otros tipos de usuarios, se debería aplicar el IVA y los impuestos recaudados enterarlos a Hacienda.

Siendo tasa 0, el organismo podía recuperar el IVA pagado por todos los servicios y adquisiciones. SAPAL tenía un importante programa de construcción y el IVA recuperado constituía una importante contidad anual. No cobrar y enterar el IVA por saneamiento, podría ocasionarnos problemas con Hacienda, por lo que siguiendo con la lógica estricta, debíamos consolidar las tarifas de agua y saneamiento en una sola por servicios integrales de agua potable. Hacerlo no dejó de  tener sus problemas, los cuales pudimos resolver y la tarifa de agua potable es una tarifa consolidada. En la sección del Anecdotario les relato como lo hicimos, aunque no lo recomiendo para uso general.

Resumiendo los comentarios vertidos, podría plantear las recomendaciones siguientes:

  • Enfrentar las tarifas de forma lógica, requiere de una contabilidad de costos perfectamente diferenciada en cuanto a los servicios prestados
  • Incluir los impactos fiscales en la forma de consolidar tarifas
  • Se deben analizar  servicios inherentes, es decir que no pueden ser separados, para tener tarifas consolidadas
  • Separar los servicios que pueden o no prestarse, para tener una tarifa separada
  • Los usuarios que aportan excedentes, deben diferenciar sus servicios naturalmente más caros y conocer su aportación excedente
  • Los usuarios que no consumen o consumen muy poco, deben tener una tarifa en función de la infraestructura exigida para contar con el servicio cuando lo demanden, (esto se presenta en lugares turísticos, donde el servicio es exigido en forma intensiva, solo unos días al mes, y exigen una infraestructura ociosa la mayor parte del tiempo, hoteles, centros de reunión)

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