Sociedad e individuo

por Emiliano Rodríguez Briceño
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Reflexión sobre un prólogo de OSHO

¿Cuál es la diferencia entre un revolucionario y un rebelde?

Un revolucionario es parte del mundo político, su enfoque es pues político. Su entendimiento consiste en modificar la estructura social para cambiar al ser humano.

Un rebelde es un fenómeno espiritual. Su enfoque es absolutamente personal. Su visión indica que para transformar la sociedad debemos cambiar al individuo comenzando por si mismo.

La “sociedad” no existe en sí misma, es solamente un nombre colectivo -un nombre, no una realidad- sin substancia igual que “muchedumbre”; así pues, si la buscas, no la hallarás en ninguna parte. Dondequiera que busques a alguien, encontrarás un individuo. La sociedad es un interlocutor elusivo que se manifiesta por quien da la cara, alguien que se aprovecha o se escuda tras ella.

El individuo tiene alma, la posibilidad de evolucionar, cambiar, transformarse, por tanto, la diferencia entre individuo y sociedad es enorme. El rebelde….. Trae al mundo un cambio en el estado consciente y si el estado consciente cambia, entonces la estructura de la sociedad también lo hará. Pero lo contrario no puede ocurrir, ha sido demostrado por todas las revoluciones que han fracasado.

Ninguna ha tenido éxito en cambiar a los seres humanos; pero al parecer no estamos al tanto de ello. Continuamos pensando en términos de revolución: cambiar la sociedad, el gobierno, la burocracia, cambiar leyes y sistemas políticos. Feudalismo, capitalismo, comunismo, socialismo y fascismo fueron a su manera revolucionarios. Todos fallaron y seguirán haciéndolo porque el hombre sigue siendo el mismo. Gautama Buda, Zaratustra y Jesús son rebeldes. Su confianza está en el individuo. Podría decirse que ellos tampoco han tenido éxito, pero su fracaso es totalmente distinto al de la revolución. Los revolucionarios han probado sus métodos en varios países de diversas formas y han fallado. El rebelde es todavía una dimensión sin explorar, sus mensajes sistemáticamente no han querido someterse a prueba.

Debemos ser rebeldes no revolucionarios. El revolucionario pertenece  a una esfera mundana…. El revolucionario no puede permanecer solo, necesita una muchedumbre, un partido político o un gobierno. Necesita poder y el poder corrompe y el poder absoluto corrompe absolutamente.

Todos los revolucionarios que capturaron el poder han sido corrompidos por él. No podían cambiar la naturaleza del poder y sus instituciones; el poder los cambió a ellos y sus mentes, los corrompió. Únicamente cambian los nombres, pero la sociedad continúa siendo la misma. Es necesario el cambio de cada individuo, la toma de conciencia personal en una masa crítica, para observar cambios de fondo en una sociedad.

El crecimiento de uno no hace la norma, es la excepción. Lo peor es que, cuando esta persona está sola, la muchedumbre no puede tolerarla. Su existencia se convierte en una especie de humillación; su mera presencia se considera insultante porque abre nuestros ojos, muestra nuestro potencial y nuestro posible futuro. Y esto daña el ego de los demás, porque no han hecho nada para crecer, ser más conscientes, amar más, alcanzar el éxtasis, ser más creativos y ser capaces de ver otra realidad para crear un mundo hermoso a su alrededor.. .. Es mejor crucificar a Jesús y envenenar a Sócrates a fin de eliminarlos; así no tendrán que sentirse inferiores….

Tenemos que destruir lo viejo, su frialdad, sus ideologías corruptas, sus estúpidas discriminaciones, sus absurdas supersticiones y crear un nuevo ser humano con ojos frescos y nuevos valores. La discontinuidad con el pasado es el sentido de la rebeldía…

La revolución es una continuidad con lo viejo. La rebelión es una discontinuidad. Comienzas tu vida de nuevo a partir de cero. Se rebelde, cambia tú antes de esperar que los otros cambien…..el Che es un caso raro en extremo. De revolucionario pasa a rebelde cuando abandona la revolución que el mismo ayuda a triunfar, cuando propone al hombre nuevo que se realiza en él solamente y camina hacia su muerte. El santo de la Higuera es un rebelde que abandonó al revolucionario.

El revolucionario trata de cambiar lo viejo, el rebelde simplemente lo abandona como la serpiente se despoja de su vieja piel y no vuelve atrás…

Los días de la revolución han terminado. La revolución francesa fracasó, produjo a Napoleón; la revolución rusa fracasó, produjo a Stalin; la revolución china fracasó, produjo el trabajo esclavo; la revolución mexicana fracasó, produjo al PRI; la revolución cubana derivó en el Fidel Castro repudiado. En la India incluso la revolución de Gandhi se frustró ante los propios ojos de él. Él enseñó la no violencia a lo largo de su vida y frente a sus ojos el país se dividió, millones de personas fueron asesinadas quemadas vivas. Gandhi también fue asesinado. Extraño final para un santo no violento. En el proceso, él mismo olvidó sus enseñanzas. Antes de que su revolución se afirmara, un pensador estadounidense Louis Fischer preguntó a Gandhi: ¿qué hará con las armas y los ejércitos cuando la India se convierte en un país independiente?

Gandhi respondió: – Arrojaré las armas al océano y enviaré a los ejércitos a trabajar en campos y jardines -.

Louis Fischer continuó: 

Pero ¿olvida que alguien podría invadir su país? –

Gandhi repuso:

– Le daremos la bienvenida y si alguien nos invade lo aceptaremos como huésped y le diremos: “también puedes vivir aquí al modo en que nosotros vivimos. No hay necesidad de luchar” -.

Pero se olvidó completamente de su filosofía: así fracasan las revoluciones. Es muy hermoso hablar de estas cosas, pero cuando el poder llegar tus manos… En primer lugar Gandhi no aceptó ningún puesto en el gobierno. Lo hizo por temor ¿cómo iba informar al mundo entero de que iba arrojar las armas al océano y a enviar los ejércitos a trabajar en los campos? Eludió la responsabilidad de edificar aquello por lo que había luchado toda su vida, al darse cuenta de iba a acarrearle un enorme problema. Si hubiera aceptado un cargo en el gobierno habría tenido que contradecir su propia filosofía.

Pero el gobierno estaba constituido por sus discípulos, elegidos por él, y no les pidió que licenciaran al ejército. Cuando Pakistán atacó la India, él no dijo al gobierno “Vayan a las fronteras y den la bienvenida a los invasores como huéspedes”. En cambio bendijo los primeros tres aviones que bombardearon Pakistán: volaron sobre la villa que habitaba en nueva Delhi y salió al jardín a bendecirlos. Los aviones continuaron su viaje para destruir a su propia gente que sólo unos cuantos días antes eran sus hermanos y sus hermanas.

Actuó sin tan siquiera advertir la contradicción. Y todos los revolucionarios, los más, no pacifistas, terminan sin entender su contradicción. Las sociedades no pueden cambiar, solo pueden cambiar los individuos.

El revolucionario es conciente de la necesidad del cambio. Arenga a la masa y pretende imponer el cambio.

El rebelde acepta la necesidad del cambio y cambia, arriesgándolo todo en su propio cambio y propone el cambio con su ejemplo.

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2 comentarios

Anglica Rodríguez 22 marzo, 2020 - 9:58 pm

Papá!!! Me conmovió este artículo, gracias infinitas por ser un rebelde, por tu ejemplo… lo leímos juntos Dario y yo, te amamos.
Sin duda queremos compartirlo en nuestro espacio, reflexionar con nuestros chicos, qué queremos ser, cómo queremos formarnos.
Dario acaba de estudiar sobre Napoleón Bonaparte y le fue significativo este artículo porque al finalizar su clase eso fue lo que más le impresionó, el saber que terminó haciendo lo mismo.

Te amo papá y te admiro cada vez más!!!

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El cambio del individuo – Emiliano Rodríguez Briceño 4 julio, 2021 - 8:22 pm

[…] la quinta publicación de esta página hice una reflexión sobre individuo y sociedad, (https://emiliano.mx/sociedad-e-individuo/ ) centrándome en la diferencia entre un revolucionario y un rebelde como quienes intentan cambiar […]

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