Experiencias para la dirección de un organismo operador de agua y saneamiento 3

por Emiliano Rodríguez Briceño
0 comentario

3ª. Parte

Terminamos la edición anterior, dejando dos puntos por comentar, ante los cuales, el director de un organismo operador de agua potable y saneamiento, debe formarse una opinión sólida y flexible, poniendo por delante dos aspectos muy importantes, la economía racional y la eficiencia en los procesos que se manejan, cuando no son la verdadera materia del objetivo o misión del organismo operador, sino que se trata de procesos cuya especialidad es más general.

Estos puntos se refieren a:

  • Aspectos sobre la logística de vehículos y talleres de todo tipo y la relación con personal foráneo y talleres propios.
  • La relación con los concesionarios o trabajos de outsourcing que se llevan a cabo mediante contratación con especialistas de diferentes áreas.

El primero de ellos está condicionado en la mayor parte de los casos, con el tamaño del organismo operador y el número de unidades que se manejan, lo que determina la economía de escala apropiada para hacerse como actividades propias o utilizar talleres o personal externo para su atención.

A manera de ejemplos:

Si contamos con un vehículo solamente, es indudable que no vale la pena disponer de un taller propio o un mecánico que le de mantenimiento cuando se requiere. Incluso habrá casos en que ni siquiera valga la pena disponer del vehículo, sino sea más económico recurrir a un esquema de renta y eliminar la logística de reparaciones, mantenimiento, seguros. Puede ser el caso de utilizar vehículos rentados al propio personal que los usa. Un análisis económico puede demostrarlo en los casos de vehículos utilitarios. En el caso de vehículos para las brigadas, su proceso de sustitución acelerada puede no permitir la renta, pero de acuerdo a su número, se determinará la alternativa de atención.

Conforme el organismo operador es más grande, las economías de escala pueden invertir los costos, creando condiciones para hacer económico el disponer de un taller propio, con el personal especializado, llegando el caso a invertir la lógica de los seguros. Los seguros funcionan sobre la base de escala contra niveles de riesgo, llegándose a ser más económico no contratar seguros si la escala de operación hace más conveniente enfrentar los riesgos. En el caso de León, validamos esto con la estadística disponible, cuando contábamos con un parque vehicular que rebasaba los 350 vehículos de todo tipo, llegando a reparar en nuestros talleres, hasta los vehículos externos accidentados por vehículos del organismo.

Otra alternativa, es formar alianzas estratégicas con talleres especializados que trabajan casi exclusivamente para el organismo, siguiendo el modelo japonés de las empresas satélites de una gran empresa, cuyos trabajos están soportados en los procesos no exclusivos de la marca, por las empresas que trabajan para ellas. Estos esquemas se van dando conforme los organismos operadores van siendo cada vez mayores.

Los organismos menores enfrentan mayores costos unitarios en la medida que se ven obligados a recurrir a talleres especializados. Esta es un área de oportunidad que las Comisiones Estatales de Agua y semejantes pueden utilizar para apoyo de los sistemas de agua de municipios pequeños o rurales, mediante talleres propios o creando redes de atención a los organismos pequeños o rurales para facilitarles servicios a menor costo o vigilando la calidad de los servicios que reciben, evitando que la precaria economía de los organismos, se vea afectada por el abuso.

Lo anterior es aplicable a vehículos, equipos eléctricos, equipos de bombeo, equipo informático, macromedidores, equipos de limpieza de alcantarillado, etc.

El último punto, la relación con los concesionarios o trabajos de outsorcing que se llevan a cabo mediante contratación con especialistas de diferentes áreas, es muy delicado, sobre todo en estos momentos en que se sataniza materialmente el uso de contratación de empresas privadas para atender procesos que podrían en último caso ser manejados directamente por las dependencias públicas mediante la contratación de personal especializado y equipamiento propio.

Estos trabajos van desde la atención de actividades como la limpieza de oficinas, hasta la contratación de servicios, incluyendo el financiamiento de infraestructura y su operación en esquemas propiciados por Banobras, con el apoyo de la banca internacional.

En cualquiera de estos esquemas, podría aplicarse una visión general: si la empresa contratante desempeña el trabajo para más clientes, además del organismo operador y no es creada para prestar los trabajos exclusivamente al organismo, podríamos aceptar que su contratación aportará valor agregado por su experiencia obtenida y compartida de sus otros clientes. En caso contrario, si solo trabaja para el organismo, podría pensarse en un esquema de duplicación administrativa que pagaría el organismo operador o de aprovechamiento de uso de mano de obra, sin pagar lo justo o las prestaciones de ley. Su única justificación podría ser el sobrecosto de la mano de obra para el organismo operador, como los ocasionados por esquemas sindicales o de pensiones sin el apoyo de los servicios sociales institucionales como el seguro social. Deben analizarse en cada caso los procesos contratados por outsourcing y entender su conveniencia para el organismo operador.

Servicios como la contratación de limpieza de oficina, mensajería y transporte de valores, prácticamente son generalmente aceptados. En los primeros, o sea la limpieza, es recomendable estar ciertos de que el personal utilizado, tiene las prestaciones necesarias, ya que en ciertos casos, pueden ser exigibles al organismo operador, si la empresa responsable no cumple adecuadamente.

Caso especial es el de las obras, plantas de tratamiento, potabilizadoras, desalinizadoras y otras, construidas mediante financiamientos público-privados y con aportaciones irrecuperables de la banca de desarrollo. Estas obras se construyen por el concesionario y la parte de capital privado se recupera mediante una tarifa de operación de la infraestructura a lo largo de diferentes períodos entre 10 y 20 años.

Estos esquemas se fueron desarrollando por la necesidad de incrementar la construcción de obras con inyecciones de capital privado, pero también por la necesidad de mantener en operación la infraestructura construida a cargo de personal especializado del concesionario e impedir que en muy corto tiempo se dejaran de operar y quedaran inservibles cuando la obligación de operarlas cae bajo la responsabilidad del organismo operador solamente. Este caso es especialmente grave cuando se trata de plantas de tratamiento de aguas residuales. En todo el país existen ejemplos de plantas abandonadas por falta de recursos del organismo para operarlas. Lo que no sucede cuando tienen la obligación de pagar la operación contratada y cuando el concesionario recupera su capital mediante la tarifa de operación pactada.

No cabe duda, ante la falta de medidas contra las descargas de agua sin tratar de las ciudades, que cuando un organismo está falto de recursos, lo más fácil es dejar de operar la planta de aguas residuales.

En una concesión, la tarifa por el tratamiento de aguas residuales debe aprovecharse por el organismo operador, para exigir al concesionario el cumplimiento de la operación y mantenimiento de la planta y cumplir con la responsabilidad de la ciudad de sanear las aguas residuales. El contrato se fija sobre la calidad del agua que entra a la planta y la calidad de vertido. Esto obliga al organismo operador a supervisar la calidad del agua que vierten los usuarios para hacer que el concesionario cumpla con la calidad del vertido final.

Sin embargo, existe en muchos directivos de organismos operadores, la tendencia a abaratar el saneamiento, concluyendo la concesión y corriendo al concesionario para no pagar la tarifa de saneamiento, pensando que podrán operar la planta con un costo menor. Es indudable que una vez pagada la inversión, la tarifa debe ser menor aun cuando el concesionario siga operando. La experiencia muestra que las plantas entregadas a los organismos operadores, en relativamente poco tiempo, dejan de recibir el mantenimiento adecuado y cada vez en mayor grado, su operación se torna ineficiente y terminan por no prestar el servicio de saneamiento eficazmente.

La condición de la participación privada en la operación exigida por BANOBRAS, me parece una medida muy conveniente para mantener la infraestructura operando en condiciones eficientes. El papel del organismo operador debe centrarse en supervisar y exigir al concesionario un buen servicio.

Hasta aquí se han tocado los puntos propuestos inicialmente con recomendaciones producto de la experiencia y sin cargarnos hacia la teoría, sino a plantear en forma comprensible y pragmática lo que debe tener en cuenta la dirección de un organismo operador de agua potable y saneamiento.

Faltan muchas cosas por comentar que seguramente están dentro de las responsabilidades necesarias de atender. Queda el espacio para hacerlo en otros artículos, pero quiero invitarlos a que planteen sus dudas o temas por tocar. Pero también quiero invitarlos a que, quien tenga experiencias que quiera compartir en esta forma, tome en cuenta que la página está a sus órdenes.

Nadie tiene la verdad absoluta y mucho menos toda la verdad. Compártenos lo que tú sabes.

Te puede interesar

Deja un comentario