El PRONEFA y otros programas federales

por Emiliano Rodríguez Briceño
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Hace algunas semanas publiqué, “De las Leyes a los Hechos” en el que comenté un artículo enviado por el Ing. Mario Buenfil del IMTA sobre las tarifas de Sonora del Dr. Pineda. Ahora Mario me envía lo que es casi un memorial del PRONEFA que se explica solo.

Mario Oscar Buenfil Rodríguez estudió la Licenciatura en Ingeniería Civil en la Universidad Nacional Autónoma de México, posteriormente la Maestría en Ciencias e Ingeniería en Agua y Desechos en la Universidad de Loughborough, Reino Unido; y cursó la Especialidad en Hidrología en la Universidad de Padova, Italia.

Con más de 30 años laborando en el sector hídrico, actualmente es especialista en el Instituto Mexicano de Tecnología del Agua (IMTA). Y durante 2017 y 2018 fue instructor de los cursos “Huella hídrica y consumo sostenible” y “Hacia la construcción de un nuevo quehacer en cultura del agua” impartidos en el marco de la “Escuela del Agua” promovida por la CONAGUA con apoyo del IMTA.

Escribió la siguiente nota para una publicación del IMTA:

¿Qué era el Pronefa?… ¿Continua 35 años después?

En el ejemplar # 3 del “Acueducto”, boletín informativo interno del IMTA, de febrero de 1987, apareció una breve noticia titulada “¿Que es el Pronefa?”.

Ahí se explicaba que el nombre “ProNEfA” abreviaba al entonces denominado “Programa Nacional del Control de Pérdidas y Uso Eficiente del Agua en Ciudades”, que básicamente consistía en mejorar la eficiencia en el uso de la infraestructura hidráulica urbana y erradicar la visión de que el crecimiento en la demanda de agua debía satisfacerse construyendo cada vez más obras. También aludía a que inicialmente el IMTA trabajó en 8 ciudades piloto, en donde se rehabilitaron algunos ramales de redes de distribución, se promovió mayor control del padrón de usuarios, cobranzas más efectivas, y la sustitución de muebles sanitarios domésticos (por ejemplo W.C. o regadera) por dispositivos ahorradores.

Ese programa “ProNEfA“, junto con otros como el PRODERITH, el PRONEFIH, y el PRONAR fueron las cartas fuertes del IMTA en aquellos inicios del Instituto. El ProNEfA tuvo una alta intensidad en el IMTA desde 1985 hasta 1994 y luego fue disminuyendo o “desapareciendo” (al menos con ese nombre, luego de algunas reestructuraciones tanto de la Conagua como del IMTA). Sin embargo las líneas de trabajo y prioridades y necesidades ahí establecidas hace unos 30 años, siguen vigentes y quizá aún ahora con más necesidad y urgencia. Pues a pesar de que hubo siempre un destacado equipo de trabajo de especialistas del IMTA, y el apoyo de renombrados expertos internacionales (aportados por convenio con la OPS, Organización Panamericana de la Salud, durante varios años), la problemática y los conflictos por el agua en las ciudades han crecido más rápido que las soluciones propuestas. De aquel importante equipo de especialistas que hubo en el  IMTA todavía sobreviven activos en esta institución algunos de ellos, como: Mario Buenfil, Juan Maldonado, Petronilo Cortez, Armando Trelles, Isabel Hernández y Ramón Piña. Sus funciones han cambiado con el tiempo pero el interés y esfuerzos para el tema aún persisten en todos ellos.

Una de las partes más útiles del proyecto era promover mejores padrones de usuarios, la medición de consumos domésticos, la detección de fugas. Recordemos que hace 30 años era incipiente el uso de computadoras y sistemas electrónicos de monitoreo y comunicación en los organismos operadores. Se logró impulsar y mejorar todo eso, pero lamentablemente, a pesar de los grandes adelantos tecnológicos en informática, hay inercias o fuerzas contrarias al desarrollo institucional, a la profesionalización de los operadores municipales, y a su fortaleza y autosuficiencia financiera. Tales deficiencias han incrementado, entre otras cosas, los problemas de contaminación del agua, la sobreexplotación de acuíferos, la discontinuidad y tandeo en el abasto de agua a las ciudades, el insuficiente mantenimiento o nula renovación de la infraestructura. Digamos que esas 3 décadas han sido una constatación de la “Paradoja de Jevons”, donde mejorar la eficiencia no reduce la demanda, sino que la aumenta. Hemos vivido en un “Esquema Ponzi” donde se evade atacar los verdaderos problemas, ante una inercia absurda de crecimiento exponencial. 

En un artículo de aquella época también sobre el PRONEFA se resaltaba la siguiente idea: “Al igual que otros problemas del desarrollo, el relacionado con los servicios de agua, se caracteriza por ser un problema de implantación, más que técnico, financiero o económico“.

Ahora mantendríamos lo mismo, pero vale la pena afinar y precisar mejor las ideas, expresando que el “PROBLEMA de IMPLANTACIÓN” abarca, entre otras cosas: desarrollo institucional, formación de hábitos, impedir discontinuidades de funcionarios competentes, la supervisión profesional y con autoridad (regulación), la autonomía y autosuficiencia financiera, la  mejor cultura y exigencia ciudadana (incluida rendición de cuentas y transparencia), y servicios integrales (agua, alcantarillado y saneamiento y cuidado ambiental) y verdaderamente SOSTENIBLES.

También siempre faltó una más amplia y precisa definición de lo que es “USO EFICIENTE” de un recurso. Hubo y aún hay una idea romántica y simplista del asunto, que algunos de quienes llevamos años trabajado en tema, hemos batallado para que se amplíe su definición y comprensión, para no seguir en esos mismos círculos de poca efectividad. Para mayor información sobre esto por favor escribir a mbuenfil@tlaloc.imta.mx

Hasta aquí la nota de Mario. Cuando la recibí, me pareció que merece un análisis para entender mejor lo que está pasando, o mejor dicho, no está pasando en el sector agua potable y saneamiento, y más específicamente, con los organismos y los servicios de agua potable y saneamiento.

La nota de Mario evidencia en forma clara los siguientes hechos:

  • Se han llevado a cabo más de una vez, programas para el mejoramiento de los organismos de agua potable y saneamiento en el País
  • Se han contratado técnicos y asesores extranjeros calificados para capacitar personal en apoyo a los organismos y servicios
  • En su inicio, y quiero pensar que ese era uno de los objetivos fundamentales del IMTA, sus responsabilidades incluían llevar a cabo esos programas
  • El IMTA ha cambiado o desviado sus objetivos, aunque como apunta el autor, “las líneas de trabajo y prioridades y necesidades ahí establecidas hace unos 30 años, siguen vigentes y quizá aún ahora con más necesidad y urgencia”
  • Existe un buen número de especialistas, personal especialmente calificado, a varios de los cuales cita el autor, y seguramente, otros a quienes no cita, realizando tareas (productivas o no) pero alejadas de aquellas para las que se les capacitó
  • Se llevaron a cabo acciones importantes, con mayor o menor éxito, pero los programas se fueron extinguiendo, el personal dispersándose, los efectos perdiéndose y los objetivos cambiando, aún cuando sus necesidades “siguen vigentes…. con más necesidad y urgencia”

Aparte los hechos que son evidentes, quedan interrogantes ante la situación de los servicios en México, que deben plantearse claramente, para tener o encontrar respuestas que orienten las acciones que podrían plantear un punto de inflexión y hacer a los servicios crecer en calidad y sostenibilidad para que los mexicanos tengamos derecho, en verdad, y no por el cambio de un artículo constitucional, a poder acceder a agua potable, realmente potable, en forma continua y asequible para todos.

¿Fracasaron los programas? ¿Fueron inútiles sus esfuerzos? ¿Por qué la situación no cambió, sino empeoró aparentemente? ¿Cómo pueden fracasar programas que ofrecen lo que, evidentemente se necesita? El autor apunta en la nota: “el “PROBLEMA de IMPLANTACIÓN” abarca, entre otras cosas: desarrollo institucional, formación de hábitos, impedir discontinuidades de funcionarios competentes, la supervisión profesional y con autoridad (regulación), la autonomía y autosuficiencia financiera, la  mejor cultura y exigencia ciudadana (incluida rendición de cuentas y transparencia), y servicios integrales (agua, alcantarillado y saneamiento y cuidado ambiental) y verdaderamente SOSTENIBLES”.

Creo que, hasta ahora, aparentemente no queremos aceptar, que las soluciones son integrales y sistémicas. Se han tratado de atender síntomas, mientras el cáncer sigue matando al enfermo. Citando a un eminente conocedor del tema: Los organismos son animales de muy diferente tamaño. Tiene que haber soluciones distintas, para animales distintos.

La calidad de los servicios y su permanencia está condicionada a la sostenibilidad de quien los presta. Y si ésta, la sostenibilidad, es el objetivo, tenemos que tomar en cuenta que es sistémica. Está condicionada a que exista un sistema integral que la soporte.

La regulación es indispensable, pero no suficiente.

La Ley y en general, un marco jurídico adecuado, es indispensable, pero no suficiente.

Una adecuada política nacional, es necesaria, pero no suficiente.

Los apoyos y subsidios federales, son necesarios, pero no suficientes.

La participación de los estados en apoyo y supervisión, son necesarios, pero no suficientes.

La profesionalización, capacitación y permanencia del personal clave de los organismos operadores, es necesaria, pero no suficiente.

Cada uno de los temas anteriores tiene por si, una gran dificultad para enfrentarse y resolverse. Partidarios y adversarios de cada uno pasarían horas discutiéndolos a la luz de las leyes actuales y exponiendo pros y contras antes de llegar a acuerdos cuya validez habría que analizar, si tomamos en cuenta que todos tienen que resolverse y actuar perfectamente coordinados, porque cada uno, sin todos los otros, es insuficiente para atender la integralidad de la sostenibilidad. Y el problema es que, para que se den las discusiones y posteriormente, una efectiva coordinación, se requiere una enterada demanda de la sociedad y una voluntad política efectiva e interesada. Por buena voluntad de los actores, las condiciones no se darán. Y es triste aceptarlo, no existe una demanda sólida y enterada de la sociedad, que no termina de percibir el problema en toda su dimensión, y consecuentemente no hay una voluntad política para resolver un problema no plenamente planteado.

El paradigma del municipalismo, el paradigma de la no privatización, el paradigma implícito en el manejo de tarifas, el paradigma de la federación y la autonomía estatal y municipal. Estamos atados por los paradigmas actuales y las leyes que los soportan.

¿No podemos romper los paradigmas que impiden el avance? ¿Nos lo hemos propuesto en forma integral? ¿El problema es tan grande como para no intentarlo? ¿La sociedad no reaccionará? Entonces sigamos poniendo parches para mantener las cosas caminando más o menos.

Pero no nos hagamos tontos, la contaminación de aguas superficiales y subterráneas, la falta de fuentes para la creciente población y el desarrollo industrial, el uso dispendioso de un recurso ya limitado, la falta de servicios adecuados y sostenibles, la incapacidad de la mayoría de los municipios y sus organismos operadores para prestar los servicios, seguirán creciendo y el destino nos alcanzará inevitablemente, a nosotros, o a los que nos siguen.

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2 comentarios

Álvaro Alcalá 21 marzo, 2020 - 10:06 am

Mi estimado Emiliano, no cabe duda que tu experiencia en el medio es absoluta, me gustaría ver cómo desde la sociedad podemos ayudar a quitar estos paradigmas, muchas gracias por tu tiempo, te mando un abrazo !!

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José Antonio Gutierréz Zenteno 8 abril, 2020 - 7:32 pm

Me da gusto, que lo diga con todas sus letras ya que toda la experiencia de la gente que trabaja o trabajaba en el IMTA se a ido desvirtuando no se si por falta de recursos o interés pero es la realidad muchos programas que se realizaban se han ido olvidando o dejando al margen, la verdad de lo que dice en este articulo es que el problema del agua ya nos alcanzo y la sociedad civil no reacciona y hay muchas formas de como ayudar a un organismo operador cuando existe gente realmente interesada en apoyar, en mi experiencia de trabajo en el estado de Querétaro se hicieron juntas de consertación ciudadana que funcionaba muy bien y a través de estos foros se la gente interesada en el problema participa hoy se ha perdido ese ispiríritu de lucha que la gente debiera tener, la solución que la busque el organismo operador por eso pago el agua y no se a dado cuenta que cada día el agua es mas escasa o se saca a mayores profundidades en Querétaro se hacen pozos de 750 metros de profundidad con gastos muy pobres y quizá con agua de mala calidad,no hay conciencia de lo que esta pasando y esto es a nivel nacional, los interesados en el problema del agua debemos hablar y hacerlo como lo dice Emiliano así de claro no nos hagamos tontos si no intervenimos y participamos esto no va a cambiar.

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