El eslabón más débil

por Emiliano Rodríguez Briceño
0 comentario

A veces he sentido, que dirigir un organismo de agua potable y saneamiento, es como ser uno de los meseros que compiten en la calle Lombard de San Francisco, una carrera con una bandeja en la mano, que debe mantenerse en perfecto equilibrio, o las copas se caen y queda uno fuera de la competencia.

En presentaciones, muchas veces he dicho, que un organismo es tan fuerte, como su parte más débil. Una cadena, como el eslabón crítico. Podemos fortalecer mucho los eslabones, pero el más débil fallará, en tanto la cadena sea más fuerte.

Es mejor tener un desarrollo equilibrado, que potenciar un área en extremo, dejando otras áreas sin un desarrollo armónico. Las áreas más débiles terminarán inclinando la bandeja, sin aprovechar adecuadamente las fortalezas.

Cuando nos hicimos cargo de la dirección de la CEA, todo el equipo sabía lo que debía hacer, fortaleciendo cada una de las áreas operativas y comerciales. Los servicios empezaron a mejorar en la ciudad capital, que era la más notoria y más remuneradora, la que, por simple economía de escala, podía apoyar al resto del estado.

En el proceso de reorganización del mantenimiento, reestructuramos las brigadas de reparación, para atender un programa intenso de reparación de fugas y eliminarlas en el menor tiempo.

Nos encontramos con que cada una de las brigadas y en especial, la de Don Juan, el jefe de las brigadas, tenía una bodega particular, con mucho material que sacaban del almacén y no devolvían, guardándolo como reserva en sus bodegas. Siendo un punto sensible de posibles hurtos o malos manejos, ordenamos concentrar todo en el almacén y se prepararon procedimientos ágiles para surtir a las brigadas.

Nuestro programa de reparación de fugas avanzaba. Se reorganizaron las brigadas y sus tiempos, para cubrir los fines de semana. Una fuga no debería llegar a las 24 horas sin ser atendida. Los cambios daban resultados y la calidad del servicio era diferente.

Algo pasó un fin de semana, se dieron varias fugas grandes y el domingo no cumplimos y obviamente salimos como premio en los peródicos. Enojado, llegué el lunes investigando y hechando rayos. Teníamos todo cubierto, con personal y equipo suficiente. ¿Qué había fallado? Ante el diluvio, Don Juan nos miró y parsimoniosamente, nos explicó: – Tiene razón Ingeniero, teníamos gente, pero el domingo cuando salieron esas dos fugas, ya no teníamos material para repararlas, ni sobrantes, y como ya concentramos el material en el almacén, nos quedamos sin poder reparar las fugas-

  • ¿Entonces yo me tengo la culpa por eliminar sus bodegas?-
  • No, pero el almacén no trabaja los domingos y nosotros si. Lo que sacamos el viernes se nos acabó. Alguien tiene que atendernos-

El almacén y la falta de guardias para atender las brigadas fue nuestro eslabón que falló. ¿Cómo se explica a periódicos y ciudadanos sin parecer tonto?

Te puede interesar

Deja un comentario