Drenaje Pluvial Urbano

por Emiliano Rodríguez Briceño
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Los organismos operadores de agua potable y saneamiento no son, estrictamente en apego a sus facultades y responsabilidades, de acuerdo con los documentos de creación de los organismos, responsables del alcantarillado pluvial ni de los problemas que enfrentan las ciudades en los momentos de precipitaciones pluviales. Sin embargo, sobre todo en la ciudades grandes, los organismos de agua potable y saneamiento, por su actividad de mantenimiento y supervisión de presiones y fugas, normalmente mantienen personal activo en toda la ciudad las 24 horas del día. Precisamente esta situación hace del organismo operador, el instrumento ideal para controlar los problemas pluviales cuando se presentan. Disponen de técnicos en hidráulica y personal calificado, así como equipo especial  para la solución de problemas de agua y de limpieza de alcantarillado. Por otra parte la gran mayoría de las ciudades no tienen sistemas de alcantarillados separados para aguas residuales y para aguas pluviales, sino que en la mayor parte de los casos se utilizan las tuberías de alcantarillado sanitario como parte integral de la solución de los problemas pluviales, por lo que el diseño de las tuberías de alcantarillado, en gran parte de los organismos, incluye la posibilidad de atender los problemas pluviales, al menos parcialmente.

Es importante definir la responsabilidad del manejo de las aguas pluviales en cada una de las ciudades, y seguramente la respuesta será adecuada a las condiciones locales. De origen, la ley vigente de Aguas Nacionales no toca el punto en forma clara y no define la responsabilidad del manejo de las aguas pluviales en cuanto a su cruce por las zonas urbanas. Cuando la ciudades son grandes, en especial capitales del estado,  y los problemas son serios, indudablemente participan del gobierno del Estado y el municipio, con el apoyo en muchos de los casos, de la Federación, en el diseño y construcción de las grandes soluciones. Sin embargo en las ciudades que no son cabecera estatal y en las que los problemas no alcanzan el nivel de inundaciones que pongan en riesgo el bienestar personal o las propiedades de grandes zonas pobladas, el municipio tiene que enfrentar el problema, siendo un elemento de apoyo, el recurrir a la acción de los organismos operadores de agua potable y saneamiento. En la realidad, no existe ciudad media o grande, que no enfrente problemas de aguas pluviales, con inundaciones o encharcamientos más o menos severos que destrozan las calles y ponen en peligro las propiedades de muchos habitantes, en cortos períodos en la época de lluvias.

Muy pocas veces, el origen son simplemente las lluvias y el agua que escurre. El crecimiento urbano mal planeado y la falta de reglamentación en la materia, la acumulación de basura en calles y arroyos, la falta de obras de arte para conducir las aguas, se van sumando y agrandan los problemas, hasta que son a veces incontenibles. Y entonces surgen riesgos imprevistos hasta para la vida , en zonas donde nunca debieron darse, si se hubiera actuado con mínimos de lógica y coordinación.

Los organismos de agua potable y saneamiento no tienen facultades, ni intervención posible en las medidas que pudieran evitar los problemas, pero se les responsabiliza de su solución cuando se presentan en la época de lluvias. Los organismos no tienen facultades para condicionar la autorización del diseño de fraccionamientos y de sus pavimentos, lo mismo que de la construcción de calles y edificios grandes o conjuntos comerciales o industriales. Mucho menos cuando los municipios permiten a los fraccionadores, operar sus sistemas hidráulicos o el tratamiento de sus aguas.

La lógica impone que cualquier centro comercial, industrial o desarrollo de vivienda, debiera construir tanques de tormenta o elementos de regulación para el manejo adecuado de sus aguas pluviales en situaciones de tormenta, para no impactar aguas abajo con los escurrimientos incrementados por la impermeabilización de sus grandes superficies pavimentadas o cubiertas.

Las ciudades a veces dan soluciones a sus problemas pluviales en un tiempo dado, pero el crecimiento urbano sin planeación adecuada y sin la infraestructura necesaria, va incrementando los problemas y convirtiéndolos cada vez en más difíciles de manejar. Es evidente que en la gran mayoría de las ciudades, ha faltado coordinación entre las autoridades encargadas de los sistemas de agua y saneamiento, las de desarrollo urbano y los consejos municipales de planeación, en donde existen, para actuar en forma conjunta para prevenir los problemas pluviales, desde la autorización del crecimiento en fraccionamientos, zonas industriales y la construcción de centros comerciales y complejos de vivienda y oficinas administrativas, así como las condicionantes a exigir para procurar la regulación de las aguas y evitar las concentraciones de flujos hacia las zonas bajas o los sistemas de alcantarillados o drenaje urbano.

En muchas ocasiones, la falta de control de cauces, alcantarillas urbanas y los mismos sistemas de alcantarillado, permiten que la basura se acumule y vaya formando tapones que ocasionarán , derrames o inundaciones por rebose de todos los sistemas de conducción. Para quien no convive con este tipo de eventos, le sonaría absurdo darse cuenta de que los cauces urbanos y las tuberías se encuentren tapados por, colchones de todo tamaño, mobiliario que incluye refrigeradores, lavadoras, sofás y juegos enteros de mobiliario doméstico o escombros de procesos de construcción.

¿Quién es responsable de evitar que esto suceda? Y habiendo sucedido, ¿quién es responsable de limpiar todo en los meses previos a la época de lluvias?

Pudiera parecer que es obvio que los organismos de agua y saneamiento, deberían ser responsables de los sistemas de alcantarillados y que debiera ser el municipio a través de sus áreas de limpia y basura, el encargado de cauces y alcantarillas urbanas.

La ciudad de León, la cual conozco y en la cual me tocó participar activamente en estas situaciones, está cruzada por un sistema de más de 50 arroyos que funcionan como sistema de drenaje urbano y conducen el agua pluvial hasta el Rio de los Gómez que recibe la gran mayoría de las aguas pluviales y las conduce hacia afuera de la ciudad. El sistema de alcantarillado es mixto y recibe una buena parte del agua pluvial, generando un conflicto en la época de lluvias, a la llegada a la planta de tratamiento de aguas municipales, en donde se han colocado reboces que desvian parte del agua pluvial a los drenes cercanos a la planta. Existen algunos tramos de alcantarillado pluvial que descargan aguas abajo de la ciudad, a la continuación del Río de las Gómez.

El gran coco era la limpieza de todo el sistema en la época previa a la temporada de lluvias. El sistema de 59 arroyos tiene un poco más de 200 kms y la red de alcantarillado ya rebasaba los 2,700 kms. La limpieza de alcantarillado era responsabilidad de SAPAL y era un programa anual sobre el que se trabajaba. Aunque en estricto sentido, la responsabilidad de la limpieza de arroyos era del Municipio, puesto que SAPAL no recibía ninguna cuota por pluvial y era totalmente autosuficiente, es decir, no recibía recursos del municipio, la realidad es que se había llegado al acuerdo de  responsabilizarnos del 50% de los arroyos que cruzan la zona urbana, que representaba limpiar más de 86 km anuales, recogiendo miles de toneladas de basura (aproximadamente 66,000 m3) y dedicando una importante fuerza de trabajo, en detrimento de satisfacer otros servicios urgentes. Esto era independiente de la atención de guardias especiales, en el pico de la temporada de lluvias y la atención en apoyo a protección civil durante toda la temporada.

Es evidente que las tarifas por los servicios de agua absorben parte del costo de la operación pluvial. Esto debe considerarse en los costos del organismo y la población debe estar enterada, sobre todo si el proceso se decanta en su totalidad sobre los organismos, ya que como comentaba al principio, las soluciones son adoptadas casuísticamente, sin que exista una política nacional al respecto.

En estricto sentido, los recursos provenientes del impuesto predial, deberían tener un apartado para la atención del pluvial, en forma directa por los equipos del municipio (limpia, bacheo, protección civil, etc.) o en su caso, estimar los costos incidentes y transferirlos al organismo operador, reglamentando su participación y definiendo su responsabilidad. A ello debe agregarse el mantenimiento de los cauces y mejoramiento de sus condiciones de flujo, cuyo costo no puede impactarse en las tarifas por servicios de agua y saneamiento.

Sería conveniente plantear un foro nacional sobre el tema y proponer a la Federación el apoyo para formular una política al respecto.

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1 comentario

Eduardo Padilla Ascencio 3 marzo, 2020 - 1:06 pm

Muy importante discutir estos temas poco abordados por las autoridades nacionales y locales. Ojalá que el sector académico y de investigación estudie los casos en diferentes regiones del país para contar con un diagnóstico de qué autoridad está atendiendo el tema pluvial, cómo y con qué recursos.
Me parece necesario contar con un diagnóstico previo a la organización de foros y la elaboración de una política nacional para la atención de los problemas en materia de drenaje pluvial urbano.

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