A Vicente

por Emiliano Rodríguez Briceño
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Vicente Guerrero Reynoso

Siendo Vocal Ejecutivo de la Comisión Estatal de Aguas de Querétaro en el año 1990, la CONAGUA nos hizo la invitación para un viaje de estudio a Brasil, con el objeto de conocer los sistemas de agua potable de Curitiba y de Sao Paulo como ejemplos del funcionamiento de organismos públicos descentralizados.

Salí de México en un vuelo que se retrasó varias horas, a tal punto que tuvieron que cambiarme de línea aérea para tener la posibilidad de hacer un enlace en la ciudad de Miami, en donde tomaría el vuelo cuyo destino era Sao Paulo. Este vuelo también se retrasó, en la madrugada salió de Miami y prácticamente a mediodía, probablemente más tarde llegué al aeropuerto de Sao Paulo en donde me encontré con las otras personas que iban en el viaje, a las que no había alcanzado por los retrasos de los aviones y en donde deberíamos de tomar un vuelo local con destino al aeropuerto de Curitiba.

Éste encuentro me permitió conocer a la gente de CONAGUA y al Presidente de SAPAL, organismo operador de la ciudad de León, Guanajuato. Ese fue mi primer encuentro con el licenciado Vicente Guerrero Reynoso, de quien sólo tenía referencias. El carácter de Vicente y su amabilidad nos permitió establecer rápidamente una relación agradable. Ambos íbamos solos en el viaje y teniendo en común una pizca de tacañería, hicimos el propósito de compartir habitación para ahorrarnos gastos de hospedaje. Poco a poco se me reveló Vicente como una persona de sólidos principios y apasionado del trabajo que realizaba en Guanajuato. Compartiendo el mismo interés por el trabajo es fácil entender que fuimos armando una relación y que nuestras noches no terminaban sino después de largas discusiones sobre la organización de los servicios de agua potable y saneamiento. Vicente como es natural, defendía la municipalización de los servicios con firmeza y argumentos, en tanto que yo, siendo director de un organismo estatal, defendía los puntos de vista de economía de escala y ventajas para los organismos pequeños en una organización de todo un Estado. Nuestras diferentes posiciones sin embargo encontraban puntos en común y me encontré con una persona con la que podía discutir libremente sin sentirnos ofendidos por la vehemencia con que defendíamos nuestros puntos de vista y concediendo la razón de los argumentos a quien la tenía. Pocas veces he encontrado una persona a quien mi vehemencia en la discusión no haga sentir ofendida, por lo contrario, inteligentemente, esgrimía argumentos convincentes para centrar mis puntos de vista.

Sobra decir que el entender que podíamos discutir libremente, a pesar de nuestras diferencias, permitió sentar las bases de lo que en el futuro sería una sólida amistad. Vicente por su formación era un católico convencido, en tanto que yo era un ateo radical que empezaba a encontrar los caminos del budismo como alternativa a mi sentido de espiritualidad. Curiosamente eso fue un factor más que acrecentó nuestra amistad al poder discutir libremente con pleno respeto por las posturas del otro. Pronto entendí que Vicente era una persona rara en nuestro medio, inteligente, honesto y realmente sincero al exponer sus puntos de vista, producto de una comprensión inteligente de lo que defendía. La visita a Curitiba fue muy agradable para ambos por las novedades que encontramos en un sistema de agua potable moderno y con avances muy lejos de lo que podríamos aspirar en ese momento en México en los organismos que manejábamos.

Curitiba tenía un call center muy bueno, muy eficiente, que permitía prácticamente que el organismo no necesitara tener físicamente oficinas, porque permitía hacer todos los trámites por teléfono apoyado en un sistema de facturación domiciliada a través de verdaderos agentes, que podían incluso levantar contratos en una visita domiciliaria. Con el tiempo me di cuenta de que ambos aprendimos y guardamos cada uno, elementos que nos pusieron metas en nuestro camino en los servicios de agua potable.

Nos quedaba el fin de semana libre antes de comenzar a trabajar en Sao Paulo al iniciar la siguiente semana. Desde antes del inicio del viaje yo había previsto aprovechar ese fin de semana para conocer Foz de Iguazú. Vicente no lo había previsto pero lo convencí de alterar itinerario y hacer la escapada a Iguazú con el fin de conocer las famosas cataratas. Fue toda una aventura y en lo personal un deleite en cuanto a poder tomar fotografías increíbles.

Al concluir la visita a Sao Paulo, yo había previsto visitar Río de Janeiro durante dos días y en este caso sí me fue imposible convencer a Vicente de acompañarme. En aquel momento la prensa internacional manejaba grandes problemas de violencia en Río de Janeiro por la situación de las favelas y el narcotráfico, sin embargo en lo que a mí respecta, fue un viaje espectacular y aunque Vicente se arrepintió de no haber ido, intercambiamos todas las fotografías posibles y como comenté anteriormente, dejamos los cimientos puestos para una amistad entrañable.

Guanajuato, había tomado un camino de verdadera descentralización de los organismos municipales a través de consejos ciudadanizados, que permitía a los organismos poner cierta distancia del poder político. León era un claro ejemplo. No conozco en detalle la participación que Vicente tuvo en este proceso, pero se la labor que desarrolló en León por el intercambio que mantuvimos en los meses siguientes. Cuando el nuevo gobernador del estado de Guanajuato lo convoca a la Comisión Estatal del Agua, habiendo yo terminado mis funciones en Querétaro, Vicente me invita a planear el trabajo que realizaría al frente de la Comisión. Su visión clara de la administración municipal de los organismos operadores lo lleva a armar la Comisión Estatal prácticamente como un regulador para impulsar el funcionamiento de los municipios dándoles herramientas administrativas y técnicas de trabajo. Propone una ley de aguas para el Estado con novedosos enfoques para participar en la planeación hídrica regional, en la que modestamente colaboramos y que genera incómoda reacción de CONAGUA que la mutila. Crea un sistema de información para empezar a acumular información estadística de los municipios del Estado. En todas estas cosas Guanajuato es un estado que está al frente, en mucho, de todos los otros estados de México. Creo que la aportación de Vicente Guerrero al tema del agua y en especial al agua potable en su estado es notable y poco reconocida. Afortunadamente el proceso iniciado por Vicente ha tenido continuidad y mantiene al estado como un referente.

Por mi parte había rodado como consultor independiente. Mi salida del sistema estatal de Querétaro aunque no fue en malos términos, me convenció de que el trabajo como funcionario público es poco gratificante si no se aceptan situaciones que no son aceptables por todos y me había hecho el propósito de no volver a trabajar como parte del gobierno. Vicente y yo mantuvimos la comunicación y cuando su jefe gana la presidencia de la República, parecía lógico, dada su actuación y los resultados obtenidos en Guanajuato, que pudiera ser nombrado para estar al frente de la CONAGUA.

Recuerdo un viernes, recibí la llamada de Vicente que regresaba de la Ciudad de México de su entrevista con los Head Hunters del gobierno electo. Me comentó que había rechazado la dirección de la CONAGUA y que se había permitido hacer la recomendación de algunas personas entre las que había mencionado mi nombre. Dada la confianza que nos teníamos, solté la carcajada y le dije que tristemente esos puestos no se elegían de esa manera. Me permití reprocharle el tomar esa decisión y le dije que sería responsable de lo que pasara con el sector agua al no aceptar. La respuesta de Vicente debía de haberla esperado, fue la de un hombre honesto para quien los valores personales están siempre por delante. Me dijo que simplemente no podía ser papá de medio tiempo y que dada la edad de sus hijos, ellos lo necesitaban más que el puesto que le ofrecían. Un año después le ofrecieron la dirección local de CONAGUA en Guanajuato. Mandó un correo pidiéndome mi opinión y desafortunadamente tardé casi una semana en contestarle. Le dije que lo invitaban para aprovechar su prestigio y su cercanía con el presidente y que prácticamente no le iban a dejar trabajar como él pretendía. Me contestó diciéndome que mi respuesta había llegado horas tarde, porque antes de recibirla había aceptado. Aproximadamente un año después renunciaba y me comentó que yo había tenido toda la razón, sin más comentarios.

En 2006 le propusieron participar como candidato a la Presidencia Municipal de León por el partido Acción Nacional. Como es natural y no solamente por la presencia del partido en el estado, sino por la figura de rectitud y honestidad de Vicente, ganó la presidencia. Siendo presidente municipal electo me llamó por teléfono para hacer una cita como lo hacíamos frecuentemente. Estaba trabajando en Guadalajara como asesor de la Comisión Estatal de Aguas con otro excelente amigo, el ingeniero Enrique Dau Flores y algunos fines de semana, en el regreso a Querétaro pasaba por León para comer con Vicente y cambiar información de lo que íbamos haciendo, de los libros que leíamos e intercambiando libros de espiritualidad católica por un lado y por el otro, libros de espiritualidad budista. Estoy seguro que ambos los leíamos con interés, porque escogíamos lo que creíamos que era interesante para el otro. Nos vimos para comer y en una plática abierta y sin mucho protocolo, me invitó a acompañarlo como director del organismo operador de agua potable y saneamiento de León. Ante mi renuencia de volver al gobierno, rio y me dijo que como asesor, nadie hacía caso de mis exelentes propuestas y que me ofrecía la posibilidad de hacer las cosas que pensábamos siempre, contando con el apoyo del presidente municipal.

En el segundo año de su gobierno, lo invitamos a inaugurar en SAPAL el Call Center y el laboratorio, construidos con los mejores adelantos y funcionamientos verdaderamente ambiciosos. Al entrar al Call Center se volvió hacia mi y dijo:

-Tardaste demasiado en hacerlo- Lo miré sorprendido y comenté entre dientes que solo nos había llevado 6 meses hacerlo. Me tomó del hombro y riendo me dijo:

-Lo vimos hace 15 años en Curitiba y todavía no lo hacías-

Mi paso por León es parte muy importante en mi carrera y por este medio me permito agradecerle a Vicente su invitación y su permanente apoyo. Como Presidente Municipal era un hombre demasiado noble, honesto en lo más amplio de la palabra. Siempre estaban presentes su amabilidad, su consideración que no le permitía a veces tomar medidas con sus colaboradores quienes no siempre respondimos como era necesario. En algunas reuniones, cuando alguien metía la pata, solamente bajaba la vista y meneaba la cabeza sin atreverse a ofender ante todos a la gente aunque lo mereciera.

En paralelo con el transcurso de la administración, su salud se vio fuertemente quebrantada y al final prácticamente había perdido la capacidad de hablar y lo hacía con un programa y su computadora. Personas tan detestables como el conocido conductor de noticias de Televisa, López Dóriga, se atrevieron a criticar su forma de hablar, sin tener idea del valor y la honestidad de Vicente al enfrentar su responsabilidad hasta el final de su administración.

Estas letras son un simple recuerdo del amigo, uno de los hombres más buenos y nobles que he conocido. Creo que Guanajuato y los sistemas de agua potable deben a Vicente un verdadero reconocimiento. Algunos amigos que caminamos con él, a quienes nos abrió la puerta para colaborar y que somos testigos, deberíamos unir nuestras voces para que Vicente tenga el reconocimiento que se merece.

El último diciembre que compartimos, cerca del fin de año, unos meses antes de su partida, nos citamos en un café para felicitarnos. Como siempre, cada uno llegó con un libro en la mano como mutuo regalo. El libro que nos regalamos uno al otro era el mismo libro.

Pocas veces, tomando en cuenta mi punto de vista sobre la vida y la muerte, el deceso de alguien me provoca sufrimiento. La partida de Vicente todavía es dolorosa.

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2 comentarios

Eduardo Padilla Ascencio 16 diciembre, 2019 - 11:10 am

Muy atinadamente, a los pocos años de su fallecimiento, el Ing. Emiliano promovió un recuerdo a Vicente en la placita de entrada a SAPAL, instalando una busto del Lic. Guerrero esculpido por el artista plástico Ricardo Montilla. En la parte inferior está una placa que dice: Vicente Guerrero Reynoso, 1949-2010, “Una vocación de servicio por el agua”.
Cuando paso por la entrada principal de SAPAL me detengo para recordar con respeto al Lic. Guerrero, que aunque tuve pocas oportunidades de convivir con él, reconozco su dedicación y aportaciones para el tema del agua y su ciudad.

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Emiliano Rodríguez Briceño 26 diciembre, 2019 - 3:27 pm

Por favor, consérvenlo como lo diseño Ricardo Motilla, incluyendo colores y presencia
Ricardo lo hizo como contribución a su amistad con Vicente

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