Tarifas 3a. Parte
tarifa
(Del cat. tarifa < ár. tacrifa.)
1. s. f. COMERCIO Tabla de precios o aranceles las tarifas nocturnas tienen un incremento.
2. ECONOMÍA Precio único fijado por el estado para los servicios públicos realizados a su cargo.
Las tarifas se complementan mediante:
- Estructura Tarifaria.- se refiere a la composición y orden en que se agrupan y relacionan diferentes elementos (volumen, uso) y precios para el cobro por la prestación de los servicios
- Sistema tarifario.- es el conjunto de estructuras tarifarias para aplicar el costo de los diferentes servicios (agua, saneamiento, incorporaciones) que un Organismo de agua potable y saneamiento presta a los usuarios finales de los mismos
Como se comentó en la primera parte del artículo, no se puede pensar que la tarifa, como cobro por los servicios prestados, pueda ser la fuente primaria o única, de los recursos para cubrir los servicios de agua potable y saneamiento en todos los casos. Pero independientemente de que el cobro de las tarifas pueda, o no, cubrir el costo de los servicios, es necesario plantear claramente cuál es el objetivo del cobro de la tarifa.
El monto de lo cobrado tiene fundamentalmente tres objetivos, económico, financiero y social. El objetivo económico se refiere a incidir en el equilibrio entre la oferta y la demanda, así como maximizar los beneficios y ser capaces de atender el largo plazo. El objetivo financiero es asegurar la disponibilidad de flujo de efectivo para cubrir los costos totales o la parte que se pretenda cubrir con la tarifa. El objetivo social se refiere a la distribución equitativa de los costos entre tipos de usuarios y el uso final del agua y por otra parte, garantizar la asequibilidad de los servicios a la población de menores recursos. De acuerdo a su impacto en cada uno de estos tres objetivos, es que se establece el costo de la tarifa y se conforma la estructura tarifaria.
Otro aspecto que influye en la conformación del sistema tarifario es la definición de como queremos que se incluya la totalidad de los objetivos del organismo, como comentamos en la primera parte del artículo:
- operar y administrar los servicios,
- rehabilitar la infraestructura existente y mantenerla vigente a lo largo del tiempo,
- construir la nueva infraestructura necesaria para soportar el crecimiento de la comunidad.
Lo cual nos llevaría a establecer una estructura tarifaria que cubriera los tres objetivos y que constituyera una tarifa única aunque pudiera tener su objetivo en conceptos diferentes.
Una manera diferente de constituir la estructura tarifaria sería cobrar tarifas por el servicio exclusivamente y establecer una estructura diferente y adicional para el cobro del último objetivo de construir la nueva infraestructura para soportar el crecimiento. Esta parte sería de la denominada derechos de incorporación o de cualquier otra manera pero cuyo fundamento es el cobro del costo marginal de los servicios, que se hace una sola vez en el momento de la incorporación de los nuevos usuarios, constituyéndose como una especie de pago de cuota por pertenecer al sistema.
Pero cualquiera que sea el modo de cobrar, lo que es importante es no caer en la práctica usual que se hacen en los sistemas de agua potable y saneamiento, de determinar las tarifas en función de las erogaciones que enfrenta el organismo operador en un presupuesto dado. Las erogaciones que hace un organismo operador pueden no ser las necesarias para cubrir la totalidad de los requerimientos que se necesitan para garantizar la sostenibilidad de la que hemos hablado en párrafos anteriores. Para estar seguros de garantizarla, es necesario hacer un diagnóstico del organismo operador y analizar si se están cumpliendo todas las funciones necesarias para asegurar la sostenibilidad o determinar claramente qué aspectos de la sostenibilidad son los que podrían cubrirse con el monto cobrado. Determinar cuánto es el costo de los servicios y garantizar la sostenibilidad de estos, requiere de un diagnóstico enfocado no solamente a comprobar si las cosas se están haciendo bien o no, sino a verificar si se están haciendo, ya que en caso de que no fuera así, no importa que lo que se haga esté muy bien hecho, la sostenibilidad no estaría garantizada solamente por hacer las cosas bien, sino porque tienen que llevarse a cabo las funciones necesarias para estar seguros de que la sostenibilidad se alcanzaría. Cuando se habla de una tarifa que cubre exclusivamente el monto de operación, si se pretende garantizar la sostenibilidad, es necesario definir y contar con el sistema que cubra las otras funciones aunque éstas se realicen por fuera del organismo o en otra dependencia. La sostenibilidad no se garantiza con buena voluntad, sino por la ejecución de todas las funciones necesarias, y cuando hablamos de funciones estamos refiriéndonos por ejemplo a la rehabilitación de la infraestructura. Si no se está rehabilitando la infraestructura a un ritmo adecuado que garantice que la vida útil del organismo se está manteniendo vigente, el resultado podría ser que en cierto momento el organismo se encuentre con la necesidad de hacer grandes inversiones al término de la vida útil de determinadas instalaciones. Por ejemplo, un organismo puede ser perfectamente autosuficiente y trabajar durante 20 años sin requerir aportaciones externas. Pero si durante esos 20 años no se han estado sustituyendo en forma oportuna las partes del emisor de aguas negras por ejemplo, al llegar a su término la vida útil del emisor se requerirá la inversión para cambiarlo completamente y el organismo no tendrá los recursos para hacerlo. Un organismo podría garantizar su autosuficiencia operativa pero si no está realizando los análisis de agua oportunos, no estará garantizando la calidad del agua que se entrega a los usuarios. Insistiendo en éste punto, es necesario que el diagnóstico no sea de calidad, sino sistémico en cuanto a contemplar la totalidad de las funciones necesarias para prestar un buen servicio. En otro artículo detallaré todo lo que implica realizar un diagnóstico sistémico que nos permita definir si se están realizando todas las funciones del organismo. CONAGUA ha publicado una guía de costos de organismos sostenibles y un manual para su aplicación que debiera estar disponible para todos los organismos operadores. Resumiendo los párrafos anteriores, lo que queremos establecer claramente es que para determinar adecuadamente las tarifas no es necesario referirnos exclusivamente a las erogaciones actuales del organismo operador, sino a los costos reales que pretende enfrentar con la tarifa que se esté diseñando.
Otro aspecto fundamental de las tarifas que constituye un problema muy serio, es el de las estructuras tarifarias utilizadas. Todas las tarifas en México, hasta donde tengo conocimiento, están enmarcadas en alguno de los siguientes tipos:
Por bloque sin memoria:
Esta tarifa se establece mediante rangos de consumo, por ejemplo de cero a 10 m³, de 10 m³ a 20 m³, de 20 m³ a 30 m³ y así sucesivamente hasta terminar en cierto rango de un límite, hacia arriba. Para cada uno de los rangos se determina una tarifa por metro cúbico y por cada rango superior la tarifa normalmente es más alta. Usualmente el primer rango, en este caso de cero a 10 m³ se cobra por un monto equivalente al de haber consumido los 10 m³, se hayan consumido o no. En los rangos superiores, el precio se aplicará a la totalidad del consumo. Por ejemplo para 25 m³ se aplicará la tarifa del rango de 20 a 30 m³, multiplicando 25 m por el costo de la tarifa y el resultado es el monto total del consumo. La aplicación de esta estructura da lugar a muchas inconformidades de los usuarios por diferentes motivos: el cobro de un mínimo, se consuma o no, que incluso genera desperdicios, porque si se está pagando, pues puede desperdiciarse mientras no llegue al mínimo. En algunos lugares donde el mínimo se considera de 20 o de 30 metros, prácticamente la totalidad de los usuarios cae en ese rango y si ese rango por ser el mínimo es un rango subsidiado, casi todos los usuarios quedan subsidiados, lo necesiten o no. Por otra parte, en cada cambio de rango se da una anomalía en costo por una diferencia mínima. Es decir, el costo de 30 metros por ejemplo corresponde a 30 multiplicado por el costo unitario de 21 a 30. Pero el consumo de 31 metros corresponde al producto de 31 por la tarifa de 31 a 40 metros. O sea por el metro 31 se cobra un diferencial extremadamente alto, lo cual no es muy entendible por los usuarios y acarrea quejas frecuentes.
Por bloque con memoria:
Como en el caso anterior, la tarifa se establece mediante rangos de consumo, por ejemplo de cero a 10 m³, de 10 m³ a 20 m³, de 20 m³ a 30 m³ y así sucesivamente hasta en cierto rango de un límite, hacia arriba. Para cada uno de los rangos se determina una tarifa por metro cúbico y para cada rango superior la tarifa normalmente es más alta. Usualmente el primer rango, en este caso de cero a 10 m³ se cobra por un monto equivalente al de haber consumido los 10 m³, se hayan consumido o no. En los rangos superiores es donde cambia la aplicación. Cada bloque es el costo de los metros del rango y se hace una sumatoria de los montos de cada rango, hasta llegar al consumo diferencial, en el caso anterior de 25 metros, son solo 5 por el precio del rango y se suma a los rangos anteriores. Esta aplicación elimina el problema del diferencial del costo de los primeros metros de cada rango, pero se mantiene el problema del primer rango, consumido o no, como se describe en el párrafo anterior.
Tarifa metro a metro:
En este caso, cada metro cúbico tiene un precio diferencialmente superior al anterior y solo tiene el problema de tener que publicarse la tabla completa y a cada consumo corresponde un precio definido. Si se mantiene el mínimo consumido o no, su problema es el comentado en los párrafos anteriores.
Algunos organismos han adoptado el esquema de un cobro inicial aunque no haya consumo, con otro tipo de quejas, pero bajo una lógica real de que aún no consumiendo, existe un costo para el organismo operador.
Pero sin importar cual sea el tipo aplicado, todos estos esquemas tarifarios tienen una serie de efectos indeseables que debería hacer que dejen de utilizarse y buscar mejores alternativas:
- Se desconoce la tarifa media
- El usuario no tiene idea de cual es la tarifa media y si él está pagando más o menos del costo (asociado a la tarifa media) y es difícil identificar a simple vista los importes subsidiados o lo contrario en su caso
- Se castiga el consumo
- Se hace el castigo de manera irrestricta sin tener que ver con el uso ni con promedios de uso adecuados
- Se propicia el desperdicio en los niveles
inferiores de consumo
- Este fenómeno se multiplica en el caso de usuarios de usos no doméstico cuando se aumenta el volumen del mínimo, sobre todo en usuarios comerciales
- Los subsidios son cruzados entre altos y
bajos consumos
- Únicamente y sin tener en cuenta el nivel socioeconómico. Una familia de escasos recursos con muchos miembros en zonas marginadas podría pagar más cara el agua que una familia de 3 o 4 miembros en una zona residencial
- Aun separando estratos socioeconómicos, se
subsidia a los bajos consumos
- Aun en los casos en los que se clasifican las zonas socioeconómicas, los consumos mínimos son altamente subsidiados
- La mayoría está subsidiada
indiscriminadamente
- No es posible aplicar los subsidios en forma dirigida y mucho menos casuísticamente de acuerdo con criterios lógicos
- El cálculo no es claro para el usuario
- En muchos casos las quejas provienen de usuarios que no entienden el cálculo aplicado a sus consumos y menos cuando tienen consumos acumulados o no se leen los medidores
Es obvio que necesitamos aplicar estructuras tarifarias más lógicas pero hay muy poco trabajo en ese sentido. Buscando alternativas he encontrado que las estructuras aplicadas en otros países merecen revisarse, aunque algunas como las chilenas son muy complejas. Sin embargo las estructuras aplicadas en Colombia son muy sencillas y con una aplicación mucho lógica que las nuestras. Aunque no son perfectas, vale la pena revisar su estructura, que incluso incluyen una política más realista que la nuestra en cuanto a distribución de subsidios nacionales.
Creo que vale la pena dedicar una parte más a este artículo y explicarlas con más detalle en una próxima publicación.
