Resumen ejecutivo 4/5
Innovación tecnológica
En términos de innovación tecnológica, gestión del conocimiento, investigación y desarrollo de capacidad los retos son promover la creación de nuevas herramientas y enfoques por medio de la investigación avanzada y el desarrollo, y en el mismo orden de importancia, acelerar la implantación del conocimiento y la tecnología existentes en todos los países y regiones. Sin embargo, estas acciones solo producirán el resultado deseado si van acompañadas de concienciación, así como de programas de desarrollo educativo y de capacitación, con el objetivo de difundir ampliamente el conocimiento disponible e incentivar la adopción de las tecnologías nuevas y existentes.
La observación de la Tierra mediante satélite puede ayudar a identificar las tendencias de las precipitaciones, la evapotranspiración, la nieve y de la capa de hielo/deshielo, la escorrentía y el almacenamiento de agua, incluidos los niveles freáticos. Si bien es cierto que la teledetección puede revelar procesos a gran escala y características que no se pueden observar fácilmente por métodos tradicionales, la resolución temporal y espacial puede no resultar plenamente adecuada para las aplicaciones a escala inferior y para analizar los datos. Sin embargo, si está respaldada por estadísticas nacionales, observaciones sobre el terreno y modelos de simulación numérica, la teledetección puede facilitar una evaluación general de los impactos hídricos del cambio climático.
Los avances en el campo de la adquisición de datos han sido facilitados por la alta velocidad y la cobertura global de las redes de internet, así como por la computación en nube y la mejora de capacidad de almacenamiento virtual. Se han desarrollado sensores inalámbricos para monitorizar el consumo de agua y se están utilizando cada vez más para la medición hídrica a distancia. Las aplicaciones de análisis de big data pueden ayudar a recabar información, ya que procesan la recopilación de flujos continuos de información y datos acerca del agua con el fin de elaborar información práctica que posibilite una mejor gestión hídrica. La ciencia cívica y el crowdsourcing tienen el potencial de contribuir a los sistemas de detección temprana y suministrar datos para validar los modelos de previsión de inundaciones.
Perspectivas regionales
La legislación nacional sobre el desarrollo de los recursos hídricos, su uso, conservación y protección constituye el cimiento de la gobernanza del agua y es un instrumento primordial para la implementación de las Contribuciones Previstas y Determinadas a Nivel Nacional (INDC) contempladas en el Acuerdo de París.
Pese a que dos tercios de los países han presentado una cartera general de proyectos hídricos en sus INDC, tan solo uno de cada diez cita lo que se puede definir como una propuesta detallada de proyecto, y estas propuestas nacen bien de los procesos nacionales de planificación hídrica o de propuestas anteriores de financiación climática. Sin embargo, la necesidad de realizar reformas institucionales queda bien reconocida en las INDC y a menudo suele ser una prioridad aparejada a las inversiones en infraestructura.
Los enfoques regionales para respaldar los cambios transformadores pueden jugar un papel fundamental en la aplicación a nivel nacional, mejorando la colaboración y la coordinación entre las instituciones competentes, garantizando que las acciones se basen en información comprobada y en evidencia, y ampliando el acceso tanto a la financiación pública como privada para las inversiones de resiliencia al clima.
África Subsahariana
El impacto de la variabilidad climática sobre los recursos hídricos africanos ya es grave, como se pudo comprobar en el reciente descenso de las precipitaciones en el Sur de África. Se prevé que las consecuencias hídricas del cambio climático repercutirán en la salud humana, bien a causa de enfermedades transmitidas por el agua o por vectores (incluida la mayor dificultad de acceso al agua potable segura, a los servicios de saneamiento y de higiene), o a causa de la malnutrición, dadas las repercusiones que todo ello tendrá en la seguridad alimentaria. En los sistemas agrícolas, especialmente en las áreas semiáridas, los enfoques convencionales basados en la subsistencia no parecen ser suficientemente robustos como para soportar los efectos del cambio climático a largo plazo.
Las políticas y acciones para la adaptación y mitigación del cambio climático incluyen: reforzar la resiliencia a las sequías y las inundaciones invirtiendo y mejorando la resiliencia climática del abastecimiento de agua, los servicios de saneamiento y de higiene (WASH); extender la protección social e introducir productos financieros como seguros; promover la igualdad entre los géneros en el uso y la gestión de los recursos hídricos; y mejorar la disponibilidad de agua para la agricultura mediante la captación de aguas, la cobertura con mantillo y una menor labranza del suelo en los sistemas de secado.
Desde un punto de vista político, la energía es importante para cumplir las aspiraciones de transformación económica de muchos países africanos. Podría convertirse en un catalizador que impulse la cooperación regional para hacer frente a los desafíos del nexo agua-energía-clima, y si es posible, abrir la inversión en los pools de energía regionales y los mecanismos institucionales de comercio de energía.
Europa, Cáucaso y Asia Central
Las previsiones sobre el clima indican que aumentarán las precipitaciones en el Norte de Europa y disminuirán en el Sur de Europa. El Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) pone de relieve los crecientes retos para el regadío, la energía hidroeléctrica, los ecosistemas y los asentamientos humanos en la región.
Las acciones clave para conseguir una adaptación más eficaz y más resiliencia a los eventos extremos en la región incluyen: mejorar la eficiencia hídrica y aplicar estrategias para el ahorro de agua; monitorizar y compartir datos sobre la cantidad y la calidad del agua; mejorar la coherencia de la adaptación al cambio climático y la reducción del riesgo de desastre hidrológico; y atraer financiación de múltiples fuentes (por ejemplo, internacional, nacional y privada).
En las cuencas transfronterizas los países ribereños más ricos pueden compartir o ceder asistencia técnica y financiera a los más pobres. Sin embargo, incluso si hay fondos disponibles, la gestión transfronteriza del agua puede resultar difícil desde el punto de vista político. Esto apunta a la necesidad de encontrar un punto de partida políticamente importante en torno al cual edificar la cooperación. En algunos casos, el cambio climático puede ser el factor que encauce la cooperación.
América Latina y el Caribe
La variabilidad climática y los eventos extremos ya están afectando gravemente a la región. Se prevé que en América Central y del Sur continuarán produciéndose los cambios observados en el flujo fluvial y la disponibilidad de agua, los que afectarán a las regiones vulnerables.
La rápida urbanización, el desarrollo económico y la desigualdad son algunas de las principales causas socioeconómicas de la presión que soportan los sistemas hídricos, a las que se suman las repercusiones del cambio climático. La pobreza es una constante en la mayoría de los países y acrecienta la vulnerabilidad al cambio climático. La desigualdad económica también se traduce en desigualdad de acceso al agua y al saneamiento y viceversa. El riesgo creciente de contraer enfermedades transmitidas por el agua afecta más a los pobres. La vulnerabilidad también es alta en las zonas rurales, los factores climáticos limitan las opciones económicas y provocan el éxodo rural. Para muchos países de la región, el cambio climático tiene como telón de fondo la gran competición intersectorial por el agua, en la que compiten las zonas urbanas, los sectores energético y agrícola y las necesidades de los ecosistemas.
El hecho de que las estrategias de desarrollo casi no mencionen explícitamente los problemas transfronterizos del agua- clima nos indica que todavía existen grandes barreras para la cooperación en torno a las aguas transfronterizas en América Latina y el Caribe.
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