Hará algo más de tres años Ramiro Aurín, amigo, ingeniero y director de una publicación española sobre agua y su uso sostenible, me pedía referencias para desarrollar un evento sobre la mujer y el agua en México. Yo, al hilo de la conversación, y sin que la relación pareciera evidente, lo puse en contacto con el proyecto Agua y Vivienda Sostenibles, que la ong que hoy se conoce como Fundación Latinoamericana para Agua y Vivienda Sostenibles estaba desarrollando en el estado de Querétaro.
Escribí este artículo empujado por él, pero también por el
convencimiento de la importancia que
para millones de personas podría tener la extensión y difusión de un trabajo
como este. Permítanme por todo ello que empiece con unas palabras del propio
Ramiro Aurin que comparto con él :
“Con los años nada
me emociona más que la voluntad sincera de cooperación, y nada me desazona más
que los sofisticados manuales de malas intenciones.”
Agua y Vivienda
Sostenibles, es un proyecto que me ha permitido atestiguar cómo puede cambiarse
la vida de familias completas en términos de salud, económicos y educación
entre un núcleo de población indígena de México.
Agua y Vivienda Sostenibles, fue propuesto por iniciativa de
Ramiro y a través de él por el Consejo Mundial de Ingenieros Civiles y por
Interagbar para el Premio de Mejores Prácticas de ONU-Agua, El agua, fuente de
vida y para describirlo fundamentalmente voy a utilizar la información
preparada por los autores del proyecto y el propio Ramiro, y en la que
modestamente también colaboré.
Agua y Vivienda Sostenibles es un programa desarrollado por
la Fundación Latinoamericana para Agua y Vivienda Sostenibles una ONG formada
por tres personas que desde hace 15 años se dedica a este tipo de promoción
social, en nueve municipios del estado de Querétaro en México. Municipios como Amealco, Jalpan, Arroyo Seco,
Landa de Matamoros, Peñamiller, Cadereyta, San Joaquín, Ezequiel Montes, que
tienen condiciones muy diferentes desde el punto de vista geográfico y de su
paisaje que va desde el semi desierto árido y frío de la altiplanicie mexicana,
hasta el desierto cálido, árido y sofocante, pasando por cumbres con pinales y
con densas y húmedas nieblas en forma permanente.
En la realización del proyecto han participado y apoyado
particulares y dependencias diversas como la Secretaría del Medio Ambiente y
Recursos Naturales, el Programa de Rescate Lerma-Chapala, la Secretaría de
Desarrollo Social y la Comisión para los Pueblos Indígenas, así como
dependencias del Gobierno Estatal, la Universidad Autónoma de Querétaro y con
ellas muchas personas que han dado su esfuerzo, pero como eje conductor ha
estado la ONG, Fundación Latinoamericana para Agua y Vivienda Sostenibles con
el Lic. Manuel Pérez Cascajares y el Ing. Abraham Ramos Alvarado.
La descripción del proyecto en cuanto a infraestructura es
simple: con un costo aproximado de 9,000 dólares por vivienda, incluye la
construcción, instalación, seguimiento y mejora de:
- Sanitario ecológico seco
- Cisterna para captación pluvial
- Bio filtro para aguas residuales grises
- Calentador solar
- Fogón ahorrador
- Estufa solar
- Huerto y producción de semillas
Incluyendo todo un proceso de sensibilización y capacitación
para madres y padres de familia y la mano de obra que aportan las familias en
general, que puede representar hasta 3,500 dólares, aplicados en la
autoconstrucción e instalación de la infraestructura mencionada.
Los objetivos primarios del programa son elevar las
condiciones de salud, mediante mejorar las condiciones de salubridad y
alimentación, así como la calidad del agua y su uso más eficiente.
El Programa y los esfuerzos de sensibilización, aumentan la
conciencia de la comunidad sobre el uso adecuado del agua y el saneamiento en
la vida diaria, mediante el aumento de la comprensión de la comunidad sobre la
situación del agua, las causas de esa situación, su relación con la seguridad
alimentaria y la conciencia sobre el saneamiento ambiental.
Teniendo como eje rector la cultura del
agua, estos conceptos se trasladan a la práctica en la vivienda, con
repercusiones en la educación de todo el núcleo familiar y se aplica tanto en
la parcela como en las unidades habitacionales.
El objetivo conceptual es la de promover un salto cualitativo en las
condiciones de habitabilidad y sostenibilidad de las viviendas familiares en
núcleos rurales de estructura dispersa, y población indígena y/o mestiza, con
nula o muy deficiente conexión a redes de saneamiento y abastecimiento de agua
y energía, en las que las familias deben ser los actores principales, y
simultáneamente, que la sensibilización desarrollada funcione como mancha de
aceite para la difusión del proyecto, generando una estirpe de mujeres que
lideren el cambio.
Los medios implementados para este objetivo han sido:
- Creación de sanitarios ecológicos secos, donde
antes se defecaba al aire libre, o con descarga en los terrenos aledaños a la
casa. El producto de estos sanitarios es
un compost de muy buena calidad.
- Captación y almacenamiento de agua de lluvia,
que permite disponer de agua potable a
la familia.
- Depuración de las aguas grises mediante filtro
verde, y posterior aprovechamiento para riego de huerto y jardín.
- Creación de huertos a partir del compost, no
solo de los sanitarios, sino fundamentalmente de restos vegetales y el agua
producidos, lo que supone una importante producción alimentaria, llegándose en
ocasiones a producir excedentes para su venta o trueque.
- Calentador solar de agua, que les permite
disponer de agua caliente sanitaria, que en ocasiones no existía, o en el mejor
de los casos, se conseguía utilizando leña como combustible.
- Sustitución de hornos abiertos por hornos
cerámicos cerrados, con ahorros de hasta el 70% de leña.
- Utilización de ollas solares, que ahorran leña y
tiempo de atención por parte de las madres.
Son portátiles, y permiten cocinar en el campo durante el laboreo.
- En ocasiones también la instalación de sistemas
solares de iluminación interior.
- Creación de un deshidratador solar para mejor
conservar los excedentes del huerto.
Con este conjunto de actuaciones se consiguen incrementos de
la renta familiar de hasta el 50%.
Los resultados cuantitativos y cualitativos se palpan en la
cotidianidad; la comunidad de Chitejé del Garabato en Amealco Querétaro, México,
donde existe el núcleo del proyecto, población que reporta el mayor índice de
suicidios y violaciones intrafamiliares en el estado, en tanto que las familias involucradas en el modelo no
reportan ningún caso al respecto, la familia convive entre sí desde la
autoconstrucción de la vivienda, las madres se convierten en el motor del
modelo logrando un cambio en la percepción y consideración de la figura
materna, y femenina en general, por parte de los hijos. Los padres interactúan con respeto al
convertirse la madre en proveedora. La
educación en la sostenibilidad desde el núcleo familiar les genera una
identidad que los mantiene al margen de las adicciones y conductas criminales,
al darse cuenta que su trabajo en casa les involucra como proveedores de la
misma, se vuelven fundamentales para mantener y mejorar la infraestructura de
la vivienda sostenible. Las enfermedades
asociadas a la mala alimentación y a la
falta de salubridad e higiene desaparecen, y así lo indica la drástica reducción
de las visitas al médico de las familias involucradas en el proyecto.
Hitos
- Campaña de sensibilización para convencer a las
familias que entren a las iniciativas.
- Construcción/Autoconstrucción: La mano de obra
es la propia familiar, elemento fundamental en la identificación con la
iniciativa.
- Capacitación en explotación e integración en su
vida de la nueva infraestructura.
- Puesta en marcha de la infraestructura.
- Momento en que a través de la autosuficiencia la
familia es capaz de evolucionar el proyecto, generando nuevas rentas.
Hasta aquí la descripción del proyecto, hecha
por quienes lo propusieron para el Premio de Mejores Prácticas de
ONU-Agua. Al estar leyéndola, como
persona acostumbrada a leer libros y a gozar de las imágenes que mi imaginación
pone a los textos, me di cuenta que su lectura no traía automáticamente a mi
imaginación esa visión que desarrollamos los lectores por detrás de la letra
escrita y que nos permite gozar un libro o un artículo, ni mucho menos imaginaba la realidad de lo
que había vivido en el campo, atestiguando los resultados del proyecto y
que fueron los que me llevaron a hablar sobre él, no sólo con Ramiro sino
con muchas personas con quienes he podido
compartir la visión del cambio vital y cultural de
las familias involucradas.
Lo anterior es lo que me llevó a escribir, consciente
probablemente de que carezco de la habilidad necesaria, pero con el deseo de
reflejar en parte, la realidad de la vivencia personal e incorporar las
palabras de varios de los protagonistas al hablar del proyecto, palabras que he
intentado conservar como las he oído, con el particular acento y construcción
que deja al español, una lengua indígena como su Otomí materno. Por otra parte, deseo hacer llegar a los
posibles lectores, no sólo las palabras de los participantes, sino tratar de
que encuentren en ellas la emoción ante un proceso vivo que altera para siempre
el entorno de familias, que de vivir en condiciones físicas y culturales en las
que la salud, el desarrollo y la dignidad están seriamente comprometidos,
convertirse en verdaderos dueños de su futuro y de su despertar a una cultura
diferente, más plena y más satisfactoria.
El Paisaje
Amealco, Municipio en el que se sitúa el área
del proyecto, está situado en la altiplanicie mexicana por arriba de los 2,500
mts. Y hasta los 3,500 sobre el nivel del mar, es una serie de lomeríos en los
que existieron bosques y que la deforestación ha convertido en áridos
pastizales amarillos.
Chitejé de Garabato, una población indígena, cuyo centro
urbano está formado por unas cuantas calles y que se extiende en una serie de
caminos y veredas en los que la población se asienta en viviendas separadas
entre sí 500 mts. O más, que difícilmente podríamos llamar un pueblo a pesar de
su número de habitantes, es descrito por el Maestro de la Escuela Secundaria
como sigue:
“Mi nombre es Jesús Camargo Hernández, trabajo
en la Escuela Secundaria ubicada en la comunidad de Chitejé de Garabato, es una
comunidad de carácter indígena, con aproximadamente 2,700 habitantes. Siendo una comunidad tan pequeña, tenemos una
gran cantidad de problemas de carácter social dentro de los cuales podemos mencionar alcoholismo, drogadicción,
violencia y uno que en lo que particular, causa cierto temor de poderlo hablar
de manera amplia, no de mi parte, sino de parte de los habitantes de la
comunidad, que es el abuso sexual, el abuso sexual se ha convertido en un
problema que a la postre lleva a los jóvenes a la toma de otro tipo de
decisiones como es la tendencia hacia lo que es el suicidio, hacia lo que es la
drogadicción, el alcoholismo, la violencia.
Nosotros como escuela, como institución nos agarramos de cualquier
programa que se nos presente y que nos ofrezca y que le pueda dar a los jóvenes
la oportunidad de salir de donde están.”
Pasamos por el centro urbano del pueblo y
vamos rumbo a casa de Sofía. Circulamos entre las colinas y nos detenemos hasta
donde el sendero pedregoso permite llegar al vehículo, nos bajamos a caminar
por senderos formados por el paso de la gente y el escurrimiento de las aguas torrenciales
en la época de lluvia, hasta llegar de repente a un núcleo arbolado en el que
el verde contrasta con el pasto amarillento y se presenta como un pequeño
oasis. Una pequeña reja se abre a
nuestro paso y enteramos a una zona que nos parece exuberante en contraste con
su entorno. Una casa típica de la región
se presenta ante nosotros y entre la verdura se distinguen diferentes
instalaciones.
A nuestro encuentro sale una pequeña mujer de
piel morena, ojos inteligentes y una
grata sonrisa a darnos la bienvenida.
Ella es Sofía, la dueña
de la casa y quien lidera el proceso desencadenado por el proyecto Agua y Vivienda sostenibles.
Sentados a la sombra refrescante de un grupo
tupido de árboles y arbustos floreados, Sofía nos muestra algunas instalaciones,
y de aquí en adelante, cedo la palabra a las descripciones y comentarios de
Sofía y su familia:
Sofía cuenta :
Pues allí
está el techo donde captamos el agua de lluvia, es de ferrocemento, igual que
la cisterna donde la guardamos, el lavadero donde la utilizamos para todo el
aseo personal. El biofiltro en primera instancia, el segundo y el tercero que
es la jardinera, luego la pila donde ya acumulamos el agua y por último tenemos
lo que es el paisaje del jardín. Para cuidar nuestra agua tenemos un sanitario
seco, un sanitario que no utilizamos agua, sólo tierra, pues nuestro sanitario
tiene detrás unas compuertas, porque aquí lo que se le aplica es tierra, esto
pues nos sirve muchísimo, porque no utilizamos agua sino que él nos da composta
y esa composta nos sirve para mejorar también la calidad de suelo que
tenemos. Aquí hemos sembrado lechugas,
zanahorias, betabel, en general todo lo que es la hortaliza, desde lo que es
rama y lo que es bulbo, ha sido un beneficio muy grande porque nuestros hijos
consumen de todo.
Para ahorrar el agua es muy importante saber
cómo trabajarla. Dentro de esto también
aprendimos a tener nuestras plantas medicinales para mejorar también nuestra
salud, para el control biológico de la plaga y tenemos lo que es la composta
verde, esa es la preparación, follaje verde y seco y dentro de él tierra y lo
que tenemos acá es lo que ya es el abono orgánico. También tenemos la preparación de cómo sembrar.
Nos muestra pequeñas cajas de cartón, residuos
de cajas de refrescos, que utiliza para llenar de tierra y usar como semilleros
de las plantas.
La siembra no se hace directa por el ahorro de
agua que se hace, si sembramos directamente utilizamos mucha agua, porque la
semilla es muy pequeña lo que hacemos es hacer cajones muy pequeños, en ellos
los tenemos como cuneros y después los traspasamos. Eso lo utilizamos nada más en lo que es
pequeño y después los pasamos igual siguiendo ahorrando agua utilizando
pequeñas cajitas.
En el interior de una de las habitaciones nos muestra:
Pues aquí también lo que tenemos es nuestro
fogón ahorrador, para nosotros ha sido muy bueno, porque en parte en salud y
economía, en salud ya no inhalamos humo, en economía, es muy poca la leña que
utilizamos, es de los follajes que sacamos, de lo que se colecta de los
árboles, anteriormente comprábamos lo que era la leña, la leña la comprábamos
en una cuenca alta que es el cerro pero también aprendimos que talar más árboles estábamos afectando nuestro medio ambiente,
entonces ahora lo que hacemos es plantar nuestros propios árboles y tomar de
eso, ya no tenemos que comprar y aparte de esto pues también lo que nos deja de
ceniza lo usamos también para nuestra composta y pues todo esto también mejora
nuestra calidad de medio ambiente.
Saliendo, señala orgullosa arriba de otra
construcción:
El calentador solar es otro gran beneficio
porque ya no compramos gas, porque el gas ahorita está muy elevado día con día
y si, pues ya no nos preocupamos tanto por eso porque pues aprovecha el sol y
hoy es un gran apoyo, un gran apoyo porque tenemos agua a todas horas
calientísima. Me puedo bañar cuando
quiera y en cambio antes teníamos que calentar agua y pues tardaba muy poco
cuando estaba caliente, pero ahora ya tenemos agua y nos podemos bañar cuando
queramos.
Para nosotros el agua es muy sagrada y al
cuidar el agua, como le comentaba, hemos
logrado tener 500 árboles cuando no teníamos más que uno. Los árboles nos dan una mejor vida, un mejor
oxígeno y esto también para el cuidado de nuestro medio ambiente. Pues es esto lo que hace un momento les
comentaba, que es un círculo de vida de todo lo que vimos anteriormente. Al final de todo, es el cuidado de nuestra
agua. Si no tuviésemos ahorita lo que
vimos en captación de agua, pues no tuviera yo este jardín que es muy acogedor,
toda nuestra familia que llega, llega gustosamente, se queda aquí en el
pastito. Yo, la verdad nunca soñé poder
lograr esto. Empezamos a trabajar algo
fuertesón y pues lo logramos ahora
estamos contentos ahora estamos felices y cuando llegan y nos dicen que les
gusta estar, pues para mí es, se cierra mi círculo de vida que les digo. Pues la verdad, como yo soy feliz mi familia
es feliz y los que me visitan son felices.
A mí me gusta que hay más familias que necesitan vivir esto, que
necesitan tener un lugar acogedor para
que nos una a la mejor integración familiar.
Su hija adolescente nos platica:
Me llamo Perla Iveth y tengo 16 años, en lo
particular a mí me ha servido este proyecto porque he aprendido a valorar a mi
familia y sobre todo a mi mamá y gracias a este proyecto hemos estado siempre
juntos en las buenas y en las malas y gracias también a esto hemos aprendido a
tener una mejor salud y a comer más y mejor, a balancear nuestros alimentos,
también esto me ha motivado a seguir adelante para ayudar a mi familia.
Mi mamá y mi papá antes peleaban mucho, no sé
probablemente por interés, por el dinero, tal vez porque no había nada de comer
y ahora que tenemos el huerto, no hace falta nada de comida, como del huerto, frutas y verduras que vayamos
sacando las podemos ir vendiendo y sacar recursos para comprar cosas según los
gastos necesarios.
Que todos tienen deberes aquí no importa que
si eres hombre o eres mujer, aquí todos vamos a cocinar, todos vamos a trabajar
el suelo y en general pues todos vamos a
tener una corresponsabilidad.
Sofía sonríe ante las palabras de su hija y
sigue:
Como cabeza de familia, las mamás es nuestro
deber involucrar a nuestros hijos, motivarlos y enseñarles de que se trata un
proyecto, un proyecto es lo que tenemos, un proyecto de vida es en general
todo. Empecé, ahora ya con visitas fue
muy bueno, empecé a ver que todo lo que yo estaba haciendo a la gente le
gustaba y lo empezaba a trabajar, pues ya no había nada que me detenía y necesitaba
aprender más y más. Empecé a buscar
libros que me dieran más información y buscar pues más allá de eso, me invitan
a un foro, me invitan a dar pláticas a unas señoras a donde vaya, pues yo soy
feliz en ir. Ya no soy esa persona
sumisa que estaba aquí en casa y empecé a involucrar a mis hijos, decirles si
ustedes tienen que poder, si yo dejo hijos, dejo esposo, en un momento pues
dejo todo.
La relación entre nuestra familia es que antes
no nos comunicábamos lo suficiente para contar nuestros problemas que
teníamos. Ahora así en el huerto estamos felices y contando todo
lo que nos ha pasado y algunos problemas que tenemos para solucionarlos en
familia.
Porque todo el tiempo hemos estado juntos y
sea lo que sea, aquí en la casa tiene que ser en equipo que es la familia, yo
creo que es la base más importante, que yo cuento con el apoyo de ella y ella
cuenta con el mío, entonces yo creo que jalamos parejos.
Y que así
como que si decimos vamos a hacer, no se, vamos a sembrar la hortaliza, todos
vamos a estar allí en la hortaliza, siempre, siempre somos así para todo. Si todos vamos a trabajar, todos trabajamos y
si todos vamos a pasear pues todos paseamos. ¡Es que nos encanta mucho pasear!—
—¿Y cómo era antes de todo esto Sofía? ¿Cómo era su vida? —le pregunto ya sentados en su modesto
comedor.
No era sociable, mi entorno nada más era
cuidar a mis hijos. Tenía mi hija, tenía un año 8 meses, le llevaba a educación inicial y
estamos aproximadamente a 40 minutos para llegar a la escuela, era una niña tan
pequeña que la tenía que llevar en brazos, no me gustaba o no tenía esa actitud
de platicar con alguna compañera, pues mi tiempo lo tenía ocupado porque tenía que acarrear agua, más o
menos es un kilómetro de distancia, acarreaba agua para lavar trastes. No teníamos
red de agua potable. Teníamos que salir
a buscar mucha leña, porque teníamos un fogón que, pues eran nada más tres
piedritas y el comal encima y todo el calor se esparcía, pues era mucha la leña
que utilizábamos. Esa era mi vida
cotidiana, ya después pues aparte tenía una niña
en primaria, en la primaria teníamos un comedor escolar había momentos que
teníamos que ir a cocinar.
Un día,
recuerdo muy bien que escuchamos el voceo, que iba a haber una reunión
importante para la elaboración de algunos tinacos, que es lo que se mencionó y
con la compañera que estaba cocinando, mi palabra fue decir,
—¡Para que voy!, si ya sé que nunca, nunca me
toca nada, siempre hay elegidos por parte del delegado o comisariado, entonces
para que vamos.—
Y fue la palabra que me salió y hasta ahí se
quedó. Ya después salimos del comedor y me dice la compañera
—Ándale vamos, vamos a escuchar mínimo—
Bueno ya, ya por no decirle no, fui y vi la
casa ejidal llena, se hablaba de diez cisternas, pero en ese entonces había más
como unas 100, 150 personas, pues era muy difícil decir me va a tocar, pues
escuché que todo mundo lo quería, todo
mundo discutía, dije
—¡Vámonos, esto no es lo mío!—
No me gustaba, no me gusta cuando veo que hay
ese tipo de discusiones y no se ponen de acuerdo, esa parte si nunca me ha
gustado. Y pues pasó el tiempo aproximadamente un mes, que eso fue en el mes de
agosto y aproximadamente el mes de septiembre fuimos al municipio de Amealco y
encontramos al delegado presionado ya, porque ya había una lista de 10 personas
beneficiadas, pero estas personas tenían que entregar cierta documentación para
ya legalizar todo esto. Pero resulta que hubo una persona que no quiso.
En ese momento nos ofrecieron nuestra
cisterna, el fogón, el sanitario y el biofiltro y el delegado nos dice
—¿No les
gustaría entrarle? porque una
persona no dio su papeleo—
Y nada más de reojo le dije a mi esposo que él
diera su credencial, su IFE, porque a mí no me gustaba. Era de decir hazlo tú, y ya él dijo
—Bueno, pues ya nada más como para cumplir con
el señor—
De que nos estaba diciendo que entráramos pero
y en ese momento pues yo también estaba embarazada de mi niña y ya con un
problema de depresión muy grande, pues mi actitud era mucho menos
entusiasta. Pasó el tiempo y ya el 18 de
septiembre nos avisan que fuésemos ya por los materiales, pero igual a mí no me
alegraba obtener ese apoyo, como que era algo que no tomé en cuenta. Pero ya
aproximadamente el mes de enero, febrero ya empezamos a captar agua, vi que mi
trabajo de acarrear agua ya no era mucho, empecé a ver qué el sanitario era muy útil, entonces ya fue
cuando poco a poco empecé a aceptar el ordenamiento.
No me costó
mucho, porque siempre me ha gustado tener el mejor ordenamiento que puedo, pero
pues ahorita la vegetación que ven ahora no existía, de hecho tengo fotos donde
empecé a trabajar y pues esto estaba erosionado, mi esposo me dijo
—Mira con el agua que estás reciclando, puedes
tener las macetas—
Porque aunque acarreaba agua, con dos o tres
macetas que tenía, me halagaba mucho tener esas flores y poco a poco él fue el
que me empezó a motivar y se me fue olvidando un poquito la depresión del
parto, del embarazo y ya fue cuando pues empecé a retomarlo. Llegaba mi esposo y me platicaba todo lo que
se podía hacer, como podía tener leña,
de hecho ya me empezó a hablar con una actitud más grande y ya lo empecé a
retomar, me decía va a haber un taller, pues ahí estaba yo, vamos a ir a
revisar las ecotecnias, ahí estaba, aunque traía mi panza ya muy grandota, pero
ahí andábamos y poco a poco se me fue olvidando esa depresión tan grande que tenía. Tenía una motivación muy grande para
involucrarnos, pero nunca me dijeron hasta donde podía llegar.
Curioso ante el cambio que iba experimentando,
le pregunto:
—¿Cómo cuánto tardó entre que construyeran el
sanitario y ustedes lo empezaran a utilizar como debiera de ser?—
Tardamos aproximadamente casi medio año de que
terminamos de hacerlo, pero ya durante un año no tuvimos el problema, vimos que
no había olores, nada, todo estaba bien, pero a los 6 meses se llena una cámara,
pasamos a la otra que estaba vacía, no había problema pero llegan los otros 6 meses, fue la parte
difícil de decir —¿quién va a sacar todo lo que está ahí?—
Fue la parte más complicada y siempre como
amas de casa somos las primeras que tomamos la iniciativa en nuestra vivienda,
¡ni modos! a agarrar pala y carretilla, yo creo que los de mi familia creyeron
que iban a ver un monstruo allí y al sacar la primera palada, saco composta,
que en esos momentos ya estábamos en la elaboración de composta y luego que
saco la tierra que había agregado nada más
con olor a humedad, esa fue la única diferencia y empezamos a sacar y a sacar y
no, no encontramos nada, nada mal y fue allí cuando.
No olía feo,
solo olía a humedad pero igual yo creo que a veces la inseguridad,
todavía hasta ahorita lo cubrimos durante 6 meses con follaje, después lo
sacamos, lo apilamos y lo cubrimos con follaje, para después agregárselo a los
árboles, pero por la parte de mi sanitario ahora estoy muy contenta porque he
logrado ahorita plantar aproximadamente 500 árboles, quitar la erosión que
tenía aquí en este pedazo de terreno
pelón, le digo que tengo fotos de donde estaba así, tengo mis pinos
cuando eran así y ayer que lo estuve podando me dije, increíble que ahora que
le estoy quitando unas ramas, cuando al principio metí unas varitas y pues fue
todo ese proceso que hice, me dio mucho gusto porque ahorita ya estamos en la
parte, no solo del que nos ahorramos de acarrear agua, sino que estamos en la
parte ambiental, también que tenemos un beneficio muy grande porque nos mejoró
nuestros suelos, que estamos plantando
árboles para la barrera rompe-vientos. Como ven ustedes, aquí estamos en un
lugar muy brusco para las temperaturas, ya que llegamos bajo cero. O cuando
vienen los vientos fuertes son muy agresivos y ahorita ya no tenemos ese
problema.
Y aparte hemos descubierto que tenemos muchos
nidos de pájaros diferentes, antes
no teníamos ninguno. Tenemos panalillos por ahí colgados en los árboles,
cosa que no había, no existía
antes y además no estamos contaminando. No estamos utilizando agua, aunque
tenemos la red de agua potable, ahorita tenemos muchos problemas en tener agua,
las compañeras me dicen
—¿Verdad que ya tiene 8 días que no hay agua?—
¿Quién sabe? No tengo ese problema por medio
de mi cisterna y porque no utilizo sanitarios de agua también, y aparte si
requiero regar alguna planta en épocas de
sequía pues tengo mi agua reciclada, entonces para mí ahora que me
preguntan, es una maravilla. Es el único
proyecto que he recibido del gobierno y lo he tomado tal cual es, con sus
beneficios que traen y no solo cuando vi todo el beneficio que me estaba dando,
que ya fue a finales de 2007, me motivo mucho más continuar, ahí si entré a
socializar con mis compañeras porque dije, -Bueno, si estoy obteniendo estos
beneficios, ¿por qué no otras personas que veo que también sufren igual que yo?
No lo platicábamos pero lo veíamos y en cambio ahorita ya, si alguna tiene algún problema somos como una
familia, las 70 porque ya empezamos a platicarnos
qué problema tenemos a veces hasta económico, a veces cuando teníamos visitas
como hay un rol, pero si en algún momento alguna tiene algún problema más
fuerte en dinero se rompe esa cadenita y se le da prioridad a la persona que
tiene y vamos aprendiendo mucho.
El proyecto ha sido adoptado por un total de
más de 70 familias. Unas, con una profundidad parecida a la de Sofía y otras
probablemente menor. Pero entre ellos Sofía, ha despuntado como una verdadera
líder de su comunidad y ha formado con sus compañeros un grupo muestra, que
recibe visitas de instituciones, escuelas y otras ONG interesadas en el
proceso. Cada visita organizada ofrece una comida que es pagada a la familia
que la prepara y esto deja un beneficio económico por visita de 100 dólares
aproximadamente. Han organizado un rol para ser beneficiados en forma
equitativa. El orden se rompe si una familia está más necesitada y recibe
preferencia. También existe
sanción si una familia no trabaja en forma adecuada
y por eso es saltada del rol.
Sofía sigue relatando:
En esta temporada sembramos lechuga orejona,
calabacitas, cilantro, pues casi todo, excepto lo que es brócoli y la coliflor,
que son de las plantas que no son de esta temporada. Vamos trabajando por medio
de temporadas, la lechuga romanita por ejemplo, ahorita no es muy viable
sembrarla porque, si tuviéramos un invernadero sería muy diferente porque la
lechuga romana le cae agua y se echa a perder.
El brócoli por las temperaturas no se puede, son más de frio que de
estas temperaturas y así fuimos aprendiendo poco a poco. El técnico que nos
asesoró para el huerto, también nos enseñó a hacer un abono y más en mi caso
que les decía
—¿Cómo quieren que siembre si no tengo tierra,
tengo tepetate? y es algo de que es difícil de
que, de vida algo—
Y empezamos a trabajar y nunca se me va a
olvidar de que me dijo
—Cómo de que no se puede, sí se puede, si tú
dices se puede, se puede, vamos a hacer un abono levanta muertos—
Decía yo ¿será posible? Y hasta ahorita no he
perdido contacto con ellos, nos ha tocado trabajar con personas muy nobles y
trabajamos de hecho cuando estaba el tiempo de la influenza, él nos decía
—Sería una locura parar esto, porque esto es
lo que los va a ir sanando, por lo mínimo tener una dieta ya más balanceada,
tener, consumir verduras, porque eso es lo que les falta a ustedes—.
Yo tenía una niña
con asma, con todo eso de la hortaliza lo poquito que fuimos cosechando en ese
momento, él nos enseñó a preparar jugos energéticos para evitar toda esa parte
de enfermedades y gracias a Dios con ese jugo energético, mi hija ya no tuvo
ese problema de asma, lo eliminamos y ahí aprendimos que sí es importante tener
una dieta balanceada y mucho mejor, fuimos cambiando también nuestros hábitos
de comer. Yo creo que si me preguntara
cada detallito es muy difícil llegar al fondo, porque todo mundo se lleva algo de nutrición y pues no sé en qué
momento ya empecé a aprender de ir mejorando esas dietas, qué más podíamos tener y ya en su momento, es lo que le
digo a mis compañeras, saben que es lo que podíamos sembrar, también podríamos
cultivar hongos zetas, también nuestro equipo hizo nuestro ahorro, pagamos a la
persona que nos diera el taller y se logró, ahorita, hicimos la poza que
tenemos, el bordo para agregarle también
la parte del pescado que es otro alimento que tenemos seguro en casa y
ahorita por el trabajo que hemos elaborado, hace una semanas que gracias a eso llegan
otras dependencias, otras organizaciones, llega México tierra de amaranto,
a ofrecernos sembrar amaranto y se fueron con la idea de que sabemos trabajar y
pusieron a prueba nuestro amaranto y pasamos todo el proceso de que era
orgánico y ahorita estamos obteniendo un recurso en dinero con la venta de hoja
de amaranto, y pude pagar la ficha de prepa de mi hija, con esos ahorros que me
entraron en amaranto. Sembraba mucha
verdura y a veces tenía el excedente, pero ya ahorita con lo del amaranto, ya nada más le dedique una cama a la verdura y lo demás nos vamos al amaranto
y pues ahí también aprendimos, nos dieron talleres de cocina, fuimos mejorando
todavía todos los platillos que ya habíamos aprendido y gracias a Dios estamos
ya creciendo más, pero de una semillita van naciendo otras y eso pues nos da
mucho gusto, ahorita el día miércoles vamos a tener taller de repostería igual
con amaranto. Ahorita ya vamos a una
meta de una caja de ahorro y tenemos de aquí a diciembre para pagar un
invernadero, de hecho, ya hay unas compañeras que tienen su invernadero y vamos
ahorrando semana con semana poquito dinero, y ya llevamos 32 personas con ese
tipo de ahorro.
—¿Qué diferencia hay entre como vivía y cómo
está ahora? —
Muchísima porque me desprendió a ser otra
persona, ya tenía una actitud de hacer
algo pero no sabía qué, pero ya ahorita conozco mi comunidad. Creo que en ese momento ni conocía mi
comunidad, no conocía sus necesidades y
ahorita ya aprendimos mucho yo creo que esa Sofía que era antes, ya no
queda nada de ella…
Soy de las personas que en un momento levanto
a mis compañeras
—Es que mi
marido no me da permiso, …….es que mi esposo…—
Y algo que pues yo tuve desde el inicio es de
¿cómo es que el esposo no te va a dejar? ¿Cómo, por qué? Porque mi esposo es el que empezó a tomar
esto y el que me animó con seguridad a hacerlo y decía yo
—¿Por qué a las otras no las apoyan sus
esposos? —
—No, ustedes se vienen—
Después me daba miedo y decía yo, —creo que
estoy generando conflictos entre parejas—, pero no, llegó el momento que muchas
tomamos fuerza y si es cierto, si el beneficio es del esposo y empezaron todas
a buscar sus propias conclusiones y una
compañera que se llama Edith, llegaba pero bien triste, que el esposo la
regañó, que el esposo esto, y ahorita
que ella tiene pues también todo el
beneficio, está tan contenta de decir,
—¡qué bueno que no le hice caso! y mi esposo
mismo me dice que, qué bueno que no le hice caso.—
Entonces yo creo que hay unos momentos como
nosotras, aquí como mujeres de la comunidad, estamos como que muy sumisas a lo
que nos dice el esposo y a veces por eso no logramos hacer nada, pero al final,
pues ahorita llegamos a la conclusión de que por lo regular nosotras como
mujeres somos las que sufrimos más, nuestros hijos, porque si no hay de comer,
dinero para comprarles de comer a nuestros hijos, ¿a quién es a la que le van a
pedir? a la mamá, si hay que ir a acarrear leña, la mamá; si hay que ir a traer
agua, la mamá. Y ahora pues ya no
sufrimos de esos problemas y eso pues la Sofía de antes ya no está, ya no está
porque, le digo que yo no era de asomar la cabeza en la comunidad, ahorita les
digo a mis compañeras,
—No siempre es esperar que nos den, también
hay que dar—
Y yo creo que ha servido mucho porque por lo
regular eran de esperar que nos regalaran los invernaderos, tocar puertas
y que a ver quién nos regalaba ya esos
invernaderos o tocar puertas a ver si alguien nos venía dar unas clases de
elaboración de hongo zeta, porque si al principio, yo siempre lo he dicho
—¡Es vergonzoso que nos tuvieron que venir a
enseñar cómo sembrar una acelga, como rescatar y elaborar compostas, esa parte
pues no me gustó mucho! —.
Ahorita que lo analizo, ¿por qué me tienen que
pagar por hacer un beneficio mío?, pero tenía que ser de esa forma y ya hasta
ahorita estoy muy contenta de todo eso, y la parte más difícil era convencer a
las compañeras.
Los árboles por ejemplo, ahorita ya no tengo
problema de la leña, elaboro la poda de los árboles y ya tengo mi leña. El agua igual, ya no tengo ese problema, por
el alimento igual, ya no es tan difícil, creo que ahí ya estamos algo más, más
estable. —
Y sigo de curioso:
—¿Y los hijos Sofía?—
—Cuando
iniciamos, tenía dos hijos ya grandes, una tenía 15 años y
el otro tenía 13, con ellos si fue ya más difícil, cambiarles los hábitos, como decir
—¿Por
qué tengo que comerme esa
verdura? o ¿por qué me mandas hacer composta?—
y llegó un momento que mi hijo de 13 años dijo
—Y tú que les haces caso a esos locos mamá.
¿Cómo sabe que está bien eso?—
—No sé,
—le digo, pero lo haces— y es una de las cosas que también he tenido, esa
fortaleza de decirle
—lo haces, porque te lo estoy diciendo, si
echamos a perder somos dos— y fuimos así creciendo poco a poco, pues una de las
ventajas que somos una familia unida, pero ya con las otras niñas, ya no fue
tan difícil, ya empezaron a involucrarse mucho más, de hecho la que estaba yo
embarazada pues es una de que lo ha tomado muy fuerte, cuando empezó a ir a
inicial, al preescolar llegó tan enojada el primer día —¿Que por qué la maestra
no separaba la basura, que por qué se hacía eso? ¿que por qué los niños tiraban
sus botellitas de jugo por todos lados?—.
Han tenido buena experiencia pero a veces en
su momento si me daba miedo meterme, involucrarme tanto en el proyecto, porque
decía, me voy a meter tan de lleno al proyecto y se me van a olvidar mis hijas,
y no, fuimos creciendo en conjunto y ahí fuimos aprendiendo, de hecho la niña
que va en la prepa en un momento llega: —¿mamá me ayudas en esta tarea de
ecología?— y allí le digo —tú me tienes que enseñar, no yo enseñarte a ti— y
ahí estamos y ahí fuimos ahí de la mano, pero yo creo que es muy bonito crecer
con sus hijos y se olvidan de tantas cosas que hay a esa edad. De hecho Michel que es mi hijo que ahorita ya
tiene 20 años, está en un rancho donde está haciendo lo mismo que esto, él se va allá y está aquí, es como estar en el mismo lugar
y llegó un momento que le dije:
—¿verdad que la locura se contagia hijo?—
Si por que llegó un momento en que despertó y
empezó a hacerlo ya por su iniciativa.
Llegó una persona que en ese momento iba a abrir un campo en el Colorado
y me dice,
—Sofía ¿Me puedes buscar una persona que me
eche la mano en los trabajos allá?—
Él también era a la vez tan sumiso que me dijo
dilo tú, y tenía 16 años y ya la persona me dice,
—Me lo llevo y ya vi que eres líder de tu
comunidad, ahora lo voy a ver con tus hijos como están—.
Pensé, me va reprobar y no, a los 16 años pasó
la prueba mi hijo.
Y ha salido adelante, de hecho ya ahorita
dice:
—El día que yo haga mi casa, estoy seguro de
elaborar también mi sanitario seco—.
Donde va hacer su casa, es ahí al lado de
donde va a pasar la tubería de una planta tratadora y dice:
—Yo ni de broma me conecto a eso, yo no porque
al final pues que son 300 metros aproximadamente donde está la planta. Cómo voy a contaminar, para que
eso mismo me llegue aquí, dice pues no—.
Pues yo creo que hemos hecho una buena familia
y ojalá esas generaciones vayan creciendo de esa forma y yo creo que si, y más
ahorita porque no solo nos llegó ahorros en dineros, en trabajo, sino que
también en salud, en salud pues nosotros no vamos a consultas excepto la que
tenemos anualmente. No tenemos ese
problema, que tuve con mis dos hijos primeros, que tenían problemas de desnutrición. Algunas compañeras no hacen la práctica tal
cual es y me dicen:
—Es que estuve desde las 5 de la mañana en el
sector salud para tomar una ficha—
—¿Por qué?—
—Porque tiene gripa mi hija y tiene diarrea—
—Algo estás haciendo mal.—
Y lo analizan y es cierto, algo están haciendo
mal….
Sofía se ha descubierto como líder, es otra
persona y goza de su despertar. Sus
palabras conmueven y mueven su entorno. Hacen reflexionar que el agua no es sólo vida
o desarrollo, salud y bienestar, el agua es también dignidad.