Camino a Tijuana

por Emiliano Rodríguez Briceño
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50 años de mis primeros organismos de agua

Camino a Tijuana por carretera, habiendo pasado Los Mochis, Sin. y muy cerca de los límites con Sonora, pasamos por El Carrizo. Los campos cultivados y el paisaje trajeron recuerdos muy antiguos y comencé a comentarle a mi esposa lo que el nombre del Carrizo me hizo recordar.

Sería el año de 1971 y trabajaba en la ahora extinta Secretaría de Recursos Hidráulicos, en la Dirección General de Operación de Agua Potable y Alcantarillado, a las órdenes del Ing. Edmundo Hernández Serrano, director de Operación. Desempeñaba el puesto de jefe del Departamento Técnico. Llevaba un poco más de un año viviendo en el entonces Distrito Federal.

No pretendo hacer un documento técnico ni histórico, sino un relato anecdótico en la situación y condiciones en que se inició para mi, mi trabajo con organismos operadores que a la larga ha determinado prácticamente el camino de mi vida profesional generando una vocación que en ese momento no existía. Incluso mi nombramiento de jefe de departamento es el que me decide a no asistir a una entrevista en IBM donde podría encontrar una oportunidad de trabajo en el área de computadoras que me atraía desde antes, cuando aun no eran tan comunes. Ese momento define mi rumbo profesional y es crucial en mi vida.

La Dirección General tenía a su cargo el control de todos los organismos operadores de agua potable y alcantarillado sujetos a la federación por tener inversiones federales recuperables. La prestación de los servicios era de carácter municipal, pero ante la falta de recursos de los municipios y el estado para invertir en los servicios, la federación intervenía haciendo las inversiones necesarias, las cuales tenían el carácter de recuperables. La recuperación debería hacerse administrando la federación los organismos operadores y aplicando los excedentes de la operación al adeudo federal hasta amortizar las inversiones, sin costo de financiamiento para el capital invertido.

La SRH podía definir libremente el modo de administración del organismo operador, existiendo tres modelos principales: las juntas federales de agua potable y alcantarillado, los comités de agua potable y alcantarillado y las administraciones directas de agua potable y alcantarillado.

Las juntas federales estaban constituidas en casi todas las capitales de estados y ciudades medias, tenían un consejo en el que participaban representantes de gobierno del estado, del municipio y de la sociedad civil, en las que la autoridad máxima era el presidente del consejo, nombrado por acuerdo entre la Secretaría y el Gobierno del estado, quedando la responsabilidad técnica en la Gerencia local de SRH a través de un jefe de Operación. La administración de la junta tenía que entregar a oficinas centrales de la Secretaría, un corte de caja mensual y entregar los recursos financieros, que eran devueltos a la junta por medio de un presupuesto aprobado por las oficinas centrales de la SRH.

Los comités de agua potable y alcantarillado estaban constituidos en poblaciones menores y se diferenciaban de las juntas en el nivel de la representación de Gobierno del estado, dando preferencia a las autoridades municipales y su administración era en general menor. Sus obligaciones y control eran muy semejantes.

Las administraciones directas estaban en poblaciones menores o en sitios con juntas o comités en donde surgía un problema político local que hacía más fácil que la SRH nombrara un administrador directamente, sujeto a los mismos controles.

La Dirección General de Operación tenía dos áreas, la administrativa que además de las funciones propias de la Dirección, llevaba el control de los cortes de caja provenientes de los organismos y daba seguimiento a los presupuestos correspondientes. Tenía también la Dirección de Operación que se encargaba de los aspectos técnicos para apoyo de los organismos mediante proyectos de obras y de equipamiento electromecánico y un área de operación con personal para supervisión de los organismos operadores en la que se contaba con tres supervisores que hacían el papel de visitadores o auditores de la operación y que visitaban rutinariamente los organismos y mayormente en caso de problemas o emergencias de operación. Y una oficina, en la que comencé a trabajar, encargada de los aspectos técnicos de la operación, contando con una brigada de pitometría equipada con registradores de presión y medición de caudales en las tuberías en operación.

Ahí es en donde se desarrolla mi interés en la operación. Comienzo por instrumentar la utilización de la medición de caudales en condiciones de operación haciendo los primeros estudios de circuitos hidrométricos midiendo con pitómetros y registradores. Detectando fugas, promoviendo el uso de detectores de fugas y capacitando personal. Nuestra brigada comienza a realizar estudios en diferentes ciudades y a identificar los problemas de operación.

Ya como jefe del departamento comienzo a trabajar en aspectos administrativos y ligar la información de esa área con los aspectos de operación. Nos apoya la Organización Panamericana de la Salud (OPS) y mejoramos los estudios con apoyo de un asesor colombiano que había trabajado para la Pitometer, empresa que fabricaba los registradores. Fui desarrollando un modelo de operación que permitía dar seguimiento paso por paso a los aspectos de operación desde los administrativos hasta los puramente técnicos, en un diagrama de flujo al que pomposamente llamé análisis operacional.

El Director de Operación, promovió la realización de un curso para intercambiar todas estas experiencias con los jefes de operación de la Gerencias estatales de la SRH. El curso se celebró en El Carrizo, Sinaloa, en un campo escuela de experimentación de la propia SRH, con asistencia de los jefes de operación estatales, personal de oficinas centrales y de algunos organismos.

Los temas se centraron en el proceso de Análisis Operacional, los estudios Hidrométricos y la detección de fugas, así como el proceso de mantenimiento electromecánico preventivo, desarrollado por un ingeniero excelente amigo mío del departamento técnico de la misma Dirección. Fue mi primer curso sobre operación de sistemas de agua potable y saneamiento. No lo sabía entonces ni lo visualizaba como un camino que ya no cambiaría. Estaba ligado al desarrollo de la operación de los sistemas de agua y saneamiento. Todo esto se vino como recuerdos al pasar por El Carrizo. Probablemente en otra ocasión comparta los aspectos anecdóticos del trabajo en SRH, las condiciones en que estaban los servicios, los fenómenos propios de la administración central que entonces estaba lejos de 1980 y la municipalización de los organismos. Y han pasado 50 años ya.

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2 comentarios

Maria Antonieta Hernandez Camalich 19 noviembre, 2021 - 9:30 pm

Me gustó su relato. El ing Edmundo Hernández Serrano aún vive?

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Emiliano Rodríguez Briceño 20 noviembre, 2021 - 1:07 pm

Desafortunadamente el Ingeniero ha fallecido. Le sobrevive su esposa Doña Irma

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